Hablar de Paloma Valencia no es solamente hablar de una congresista del Centro Democrático. Su historia política está profundamente ligada a una de las redes familiares más influyentes de Colombia, una estructura de apellidos que durante más de un siglo ha tenido presencia en la Presidencia de la República, el Congreso, ministerios, universidades, embajadas y sectores empresariales.
La senadora caucana no solo es heredera del poder político de los Valencia, sino también de la influencia intelectual y académica de los Laserna, además de estar conectada por matrimonio con la familia Barraquer, una de las dinastías médicas más reconocidas del país. Esa combinación de política, academia, negocios y relaciones históricas con el Estado ha convertido a Valencia en una figura constantemente observada y cuestionada.
Paloma Valencia nació en Popayán como Paloma Valencia Laserna. Su padre fue Ignacio Valencia López, dirigente conservador, exsenador y exembajador, hijo a su vez del expresidente Guillermo León Valencia, quien gobernó Colombia entre 1962 y 1966 durante el Frente Nacional.
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La influencia política de los Valencia viene de mucho antes. El bisabuelo de la senadora fue Guillermo Valencia, uno de los intelectuales conservadores más importantes del siglo XX colombiano. Poeta, diplomático y candidato presidencial, fue una figura central de la élite caucana y ayudó a consolidar el apellido Valencia como símbolo de poder político y prestigio social en el país.
Con Guillermo León Valencia el apellido alcanzó su punto más alto. Además de presidente, ocupó cargos como senador, canciller y embajador. Su familia se convirtió en una verdadera maquinaria política regional y nacional. Sus hermanos también ocuparon posiciones influyentes. Josefina Valencia, tía del expresidente, pasó a la historia como la primera mujer ministra de Colombia y una de las principales promotoras del voto femenino. Otro de los hermanos, Álvaro Pío Valencia, fue alcalde de Popayán y embajador.
La siguiente generación mantuvo la presencia política de la familia. Ignacio Valencia López heredó buena parte del liderazgo conservador caucano y mantuvo viva la influencia de los Valencia en el departamento. Además de Paloma, tuvo otros hijos como Pedro Agustín Valencia y Cayetana Valencia, esta última casada con Juan Carlos Pastrana, hermano del expresidente Andrés Pastrana e hijo del también expresidente Misael Pastrana. Con esa unión, los Valencia terminaron conectados con otra de las grandes casas políticas del país.
Pero el poder familiar de Paloma Valencia no proviene únicamente del lado paterno. Su madre, Dorotea Laserna Jaramillo, pertenece a otra familia histórica de Colombia: los Laserna.
Su abuelo materno fue Mario Laserna Pinzón, fundador de la Universidad de los Andes, filósofo, senador, embajador y una de las figuras intelectuales más influyentes del siglo XX colombiano. Mario Laserna representó una élite distinta a la de los Valencia: menos ligada a la política electoral y más cercana a la academia, la tecnocracia y el pensamiento económico.
La influencia de Mario Laserna fue enorme. No solo creó una de las universidades privadas más importantes del país, sino que también tuvo conexiones internacionales con figuras del pensamiento mundial. Durante años se movió entre la política, la diplomacia y el mundo intelectual. Incluso terminó ocupando una curul en el Senado respaldado por la Alianza Democrática M-19, una decisión llamativa para un hombre proveniente del conservadurismo tradicional.
La red de los Laserna también se expandió hacia sectores económicos y empresariales. Uno de los personajes más importantes de esa rama fue Juan Mario Laserna, tío de Paloma Valencia, quien ocupó cargos como codirector del Banco de la República, viceministro de Hacienda y senador conservador.
Con el paso de los años, la combinación entre poder político, acceso al Estado y conexiones empresariales comenzó a despertar críticas alrededor de la figura de Paloma Valencia y de varios miembros de su familia.
Una de las investigaciones más conocidas fue publicada por Cuestión Pública, que examinó negocios inmobiliarios relacionados con la senadora y empresas conectadas indirectamente con el entorno empresarial de Álex Saab y Álvaro Pulido. Según la investigación, una compañía que compró un lote a Paloma Valencia tenía como representante legal suplente a un empresario que había sido socio de Pulido en Ecuador.
La senadora negó cualquier vínculo con Saab y aseguró que las transacciones fueron completamente legales, declaradas ante la Dian y realizadas bajo las formalidades exigidas por la ley colombiana.
Las investigaciones también mencionaron contratos estatales relacionados con personas cercanas a la senadora y negocios familiares asociados a fundaciones y propiedades inmobiliarias. Uno de los casos citados fue el de la Fundación Guillermo León Valencia, vinculada a miembros de la familia y que celebró convenios con el Ministerio de Cultura.
Además, algunos integrantes de la rama Laserna aparecieron relacionados con controversias sobre tierras baldías en Vichada. Una investigación de la Liga Contra el Silencio reveló que Nicolás Laserna, primo de la senadora, intentó registrar más de seis mil hectáreas de baldíos nacionales junto a un entonces congresista del Centro Democrático. Posteriormente, el Tribunal Superior del Meta revocó la inscripción.
Aunque Paloma Valencia no fue condenada ni vinculada judicialmente en esos episodios, las controversias reforzaron una narrativa recurrente en la política colombiana: la concentración histórica de poder en determinadas familias tradicionales.
Esa percepción también se ha alimentado por las conexiones familiares construidas a través de matrimonios y alianzas sociales.
En 2016, Paloma Valencia se casó con Tomás Rodríguez Barraquer, economista, matemático y profesor universitario formado en la Universidad de los Andes y en Stanford. Él es hijo de Manuel Rodríguez Becerra, primer ministro de Medio Ambiente de Colombia y una de las figuras académicas más reconocidas del país en temas ambientales.
Su madre es Carmen Barraquer, oftalmóloga y miembro de la familia fundadora de la Clínica Barraquer, una de las instituciones médicas más prestigiosas de América Latina.
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La familia Barraquer es considerada una auténtica dinastía científica. José Ignacio Barraquer, abuelo de Tomás, fue pionero mundial en cirugía refractiva y precursor de técnicas que décadas más tarde derivarían en el LASIK moderno.
Incluso esa relación familiar llegó a generar cuestionamientos políticos. Críticos señalaron un posible conflicto de interés en un proyecto legislativo apoyado por Paloma Valencia relacionado con el sistema de salud y que podría beneficiar indirectamente a IPS como la Clínica Barraquer. La senadora rechazó esas acusaciones y aseguró que no existía ningún conflicto.
Con el paso de los años, Paloma Valencia terminó convertida en el punto donde convergen varias de las élites históricas colombianas: los Valencia, ligados al conservatismo político; los Laserna, vinculados a la academia y la tecnocracia; los Pastrana, asociados a la Presidencia y el Partido Conservador; y los Barraquer, referentes de la medicina especializada.
Para sus seguidores, esa trayectoria familiar representa experiencia, preparación y tradición institucional. Para sus críticos, simboliza la permanencia de las mismas élites en el poder colombiano generación tras generación.
Paloma Valencia confirmó a Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial
Luego de varias reuniones, Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo se reunieron una última vez en la casa de la candidata del Centro Democrático para hablar sobre los puntos en común que los llevarán a ser fórmula presidencial y una opción de centro-derecha para las elecciones del 31 de mayo.
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