Pasados ya cinco días de la jornada electoral del 8 de marzo, el análisis político se centra en las estrategias que no cuajaron. Una de las más comentadas fue la revelación que hizo Néstor Morales sobre la fórmula de Claudia López, Leonardo Huerta, un nombre que hasta el día de la inscripción era un total enigma para el país.
En su momento, antes de que los colombianos acudieran a las urnas el pasado domingo, Morales no ocultó su incredulidad al aire en Blu Radio. Al conocer que López se decantaba por Huerta, el periodista lanzó un comentario que hoy, con los resultados en la mano, cobra mayor relevancia:
“Falta Claudia López y va esta mañana a la Registraduría. Se la voy a anticipar con un poquito de sorpresa: ella eligió como su fórmula a Leonardo Huerta. ¿Me están mamando gallo? No puedo [mentirles] a los oyentes porque Leonardo era un tipo anónimo y anónimo se quedó”, sentenció Morales.
Con el mapa político ya definido tras este 8 de marzo de 2026, los analistas coinciden en que la apuesta por Huerta fue, como mínimo, arriesgada. Mientras otros sectores políticos consolidaron figuras de reconocimiento nacional, la exalcaldesa de Bogotá optó por un perfil que Morales calificó de “anónimo”, lo que para varios sectores del centro político se tradujo en una falta de tracción electoral frente a las consultas más fuertes.
Hoy, viernes 13 de marzo, con el escrutinio avanzado y las fuerzas políticas reacomodándose para la primera vuelta presidencial, la “fórmula anónima” de Claudia López sigue siendo objeto de debate. ¿Fue una renovación necesaria o el error de cálculo que Néstor Morales advirtió con su frase “¿Me están mamando gallo?”?
Lo cierto es que la jornada del pasado domingo dejó claro que, en política, el reconocimiento de marca sigue siendo un activo que no se improvisa en las últimas horas de una inscripción.
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