En la mañana de este miércoles, el ya excandidato Iván Cepeda, del Pacto Histórico, reconoció oficialmente su derrota en las elecciones presidenciales de este 2026.
Aunque el CNE aún no ha dado a conocer los datos totales del escrutinio final, sí han manifestado que en las primeros cotejos de segunda instancia, el resultado es muy 99.99 % similar al del preconteo.
Tras estas declaraciones del martes, Iván Cepeda ―que logró una histórica votación para la izquierda en Colombia con 12.708.712 de votos― citó a una rueda de prensa para este miércoles que inició con una contundente frase: “He decidido aceptar que Abelardo de la Espriella es el presidente de Colombia”. Con esto se acaba la zozobra que había provocado él y el presidente Gustavo Petro sobre reconocer y empezar la transición del gobierno.
Estas fueron las palabras de Iván Cepeda este miércoles:
Cepeda comenzó su intervención destacando lo reñido de la elección presidencial y aseguró que la diferencia entre ambas campañas fue mínima.
“Menos de un 1 % de los votos separa a las candidaturas que participamos en esta contienda”, afirmó, al tiempo que calificó la votación obtenida por su movimiento como “el resultado electoral más alto logrado por los sectores progresistas y los movimientos sociales en Colombia”.
El dirigente del Pacto Histórico explicó que aceptó el resultado como una decisión política y democrática. “Lo hago como un acto de responsabilidad democrática. Lo hago para contribuir a la convivencia, a la paz y al diálogo entre colombianos”, señaló durante su declaración.
Sin embargo, dejó claro que aceptar el resultado no significa renunciar a las denuncias que realizó durante la campaña presidencial. En su discurso insistió en que, según su criterio, hubo factores que afectaron la transparencia del proceso electoral.
Entre ellos mencionó una supuesta “abierta e indebida injerencia extranjera”, particularmente desde el Gobierno de Estados Unidos y del presidente Donald Trump, a quien señaló de haber respaldado públicamente la candidatura de Abelardo de la Espriella.
Asimismo, aseguró que la campaña del ahora presidente electo habría realizado una “masiva operación de compra de votos” y utilizado “sofisticadas estrategias de manipulación mediante tecnologías de inteligencia artificial”.
“No aceptamos esas prácticas que han lesionado la transparencia de este proceso y cuestionan la legitimidad del nuevo gobierno. Continuaremos esclareciendo estos hechos”, manifestó.
Cepeda también defendió la forma en que desarrolló su campaña presidencial y afirmó que nunca renunció a las banderas políticas del progresismo. “Llevamos a cabo una campaña totalmente limpia, transparente y respetuosa. No me he maquillado, ni he dejado de ser coherente con nuestra propuesta política”, sostuvo.
Uno de los anuncios más importantes del excandidato fue el papel que desempeñará el Pacto Histórico durante los próximos cuatro años. Confirmó que ejercerá oposición al gobierno de Abelardo de la Espriella, aunque aseguró que lo hará dentro de los mecanismos democráticos.
“Ejerceremos una oposición democrática, vigilante y constructiva, pero también resuelta e inquebrantable cuando se trate de defender los derechos del pueblo”, afirmó.
Incluso aseguró que, de ser necesario, impulsarán “la resistencia y la desobediencia civil pacífica”, acompañando las movilizaciones sociales y las causas de distintos sectores de la población.
Durante su intervención también envió un mensaje directo al presidente electo, advirtiendo que defenderán las reformas impulsadas durante el gobierno de Gustavo Petro. “Ninguna política de recorte fiscal puede incluir la destrucción de las conquistas alcanzadas por el pueblo colombiano”, dijo, al mencionar programas como la reforma agraria, las pensiones para adultos mayores y la matrícula cero en las universidades públicas.
Cepeda también afirmó que vigilarán el respeto por las libertades públicas, la democracia y los derechos humanos durante el próximo gobierno.
No obstante, dejó abierta la puerta a una relación institucional con la nueva administración. “Si De la Espriella y el nuevo Gobierno deciden recorrer el camino del diálogo, de la sensatez y del entendimiento nacional (…) encontrarán en nosotros una disposición sincera de concertación”, expresó.
Finalmente, el excandidato cerró su discurso reivindicando el respaldo obtenido en las urnas y asegurando que la oposición representará a una parte importante del país.
“Hoy somos media Colombia, contada en las urnas. Somos una parte fundamental de la nación. Somos la fuerza serena del cambio social. Y nadie podrá detenerlo”, concluyó.
Discurso completo de Iván Cepeda aceptando victoria de Abelardo de la Espriella
“Compatriotas, hemos llegado al final de una intensa controversia electoral. Ha sido una contienda política decisiva para el destino de Colombia. Millones de ciudadanas y ciudadanos acudieron a las urnas para expresar su voluntad soberana y para definir mediante el voto el rumbo de nuestra nación. La votación muestra una diferencia extraordinariamente estrecha entre las dos opciones que disputamos la confianza del pueblo colombiano. Menos de un 1% de los votos separa a las candidaturas que participamos en esta contienda. Es el resultado electoral más alto logrado por los sectores progresistas y los movimientos sociales en Colombia. Ello demuestra al mismo tiempo la magnitud del debate nacional que hemos vivido y la enorme responsabilidad que tenemos todos frente al futuro del país. El proceso de escrutinio adelantado por las autoridades electorales se encuentra prácticamente concluido.
Debo agradecer a los miles de testigos, abogados y personas que en el caso del Pacto Histórico y la Alianza han participado en condición de observadores y participantes en el dispositivo de seguridad electoral. Como candidato del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, como lo anuncié oportunamente y en este estadio del escrutinio, he decidido aceptar el resultado que surge de dicho proceso y que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo Presidente de la República. Lo hago como un acto de responsabilidad democrática. Lo hago para contribuir a la convivencia, a la paz y al diálogo entre colombianos. Lo hago porque creemos profundamente en la democracia y porque estamos convencidos de que las diferencias políticas deben resolverse mediante la participación ciudadana, el respeto a las instituciones y la deliberación pública.
A lo largo de nuestra historia republicana, las fuerzas progresistas hemos liderado la ampliación de los derechos, fortalecido las libertades públicas y defendido la democracia cuando ésta ha sido amenazada. Hemos estado siempre del lado de la participación popular, de la Constitución y de la soberanía popular. Hoy actuamos con la misma coherencia y la misma convicción. Sin embargo, aceptar el resultado electoral no significa renunciar a la verdad ni guardar silencio frente a hechos que consideramos graves y que marcaron esta campaña presidencial.
Durante este proceso denunciamos la abierta e indebida injerencia extranjera en los asuntos internos de Colombia, particularmente las intervenciones realizadas desde el gobierno de los Estados Unidos y en particular las intervenciones del presidente Donald Trump a favor de la candidatura de Abelardo de la Estrella. Asimismo, denunciamos que la campaña de Dela Espriella llevó a cabo una masiva operación de compra de votos destinada a alterar la libre expresión de la voluntad popular. Y también advertimos que usó sofisticadas estrategias de manipulación mediante tecnologías de inteligencia artificial. No aceptamos esas prácticas que han lesionado la transparencia de este proceso y cuestionan la legitimidad del nuevo gobierno. Continuaremos esclareciendo estos hechos, por supuesto.
En cambio, debo decirlo, a lo largo de esta campaña hemos actuado con la convicción de que la política debe ser un exercise de dignidad, de coherencia y de servicio al pueblo. Por eso, de nuestra parte, llevamos a cabo una campaña totalmente limpia, transparente y respetuosa. Una campaña que no hizo concesiones a la política convertida en espectáculo, ni a las alianzas inescrupulosas, ni a la compra de conciencias, ni a la práctica que degrada la democracia y envilece la voluntad popular. Rechazo que a nuestro electorado se le acuse en forma irresponsable y peligrosa de ser tributario de un, entre comillas, voto fusil. Esta es parte de esas campañas que ilustran la política sucia que se ha venido practicando en contra nuestra.
De ahí que desde el comienzo de este proceso afirmé con absoluta claridad que mi vida política ha estado guiada por ideales, principios y compromisos éticos irrenunciables. Siempre he considerado importantes los votos, por supuesto, porque expresan la voluntad soberana de la ciudadanía. Pero igualmente importante, debo decirlo, es la manera como esos votos se obtienen. No todo vale en la lucha democrática. Por esta razón, tampoco traicionamos nuestro programa. No renunciamos a nuestras propuestas, ni cedimos antes quienes pretendieron que para aceptar cierto tipo de simpatías yo debía atacar al presidente Gustavo Petro o desconocer el proyecto de transformación social que hemos defendido durante años. No me he maquillado, ni he dejado de ser coherente con nuestra propuesta política. Tengo una personalidad y una voz auténtica, pero también tengo lealtades construidas sobre principios y convicciones.
Hechas estas precisiones, ha llegado entonces el momento de afirmar que asumimos con serenidad, responsabilidad y total firmeza sobre esto no debe caber duda posible, el papel que las circunstancias nos demandan. Ejerceremos una oposición democrática, vigilante y constructiva, pero también resuelta e inquebrantable cuando se trate de defender los derechos del pueblo. Estaremos junto a las comunidades, en los territorios, en los barrios populares, en el campo y las ciudades. Asumiremos de ser necesaria la resistencia y la desobediencia civil pacífica. Acompañaremos las luchas sociales, las causas de la juventud, de las mujeres, de los trabajadores, de los pueblos étnicos, del campesinado, de las capas medias.
A de la Espriella y al nuevo gobierno le decimos con toda claridad que ninguna política de recorte fiscal puede incluir la destrucción de las conquistas alcanzadas por el pueblo colombiano. Ni del salario vital, ni de la reforma agraria, ni de las pensiones para adultos mayores, ni de la matrícula cero para estudiantes de universidades públicas, ni en general de las grandes transformaciones sociales logradas en estos cuatro años del primer gobierno progresista. Las reformas sociales, los derechos establecidos y los avances logrados no son patrimonio de un gobierno ni de una fuerza política, pertenecen al pueblo colombiano. Y lo que el pueblo ha forjado con esfuerzo, organización y conciencia no podrá ser borrado por decretos ni desmontado por intereses privilegiados. Lo decimos con toda resolución, que se nos escuche atentamente.
Del mismo modo, defenderemos la democracia con toda nuestra energía moral y política. No aceptaremos que se vulneren las libertades públicas, que se estigmatice a los movimientos sociales o que se pretenda tratar a la juventud y a la ciudadanía organizada como enemigos internos. No aceptaremos tratos machistas u homófobos por parte del Presidente de la República. No aceptaremos maltratos a la libertad de expresión u opinión. Colombia ha sufrido demasiado por causa del autoritarismo, la discriminación y la persecución política para permitir que esas sombras del pasado regresen. Por eso decimos con claridad, resistiremos cualquier intento de sometimiento autoritario. No nos intimidan las amenazas ni la persecución política. Las hemos padecido y enfrentado antes y las hemos derrotado una y otra vez con la fuerza de la razón, la movilización democrática y la solidaridad popular.
También defenderemos la vida en todas sus expresiones. No permitiremos la destrucción de nuestros páramos, de nuestras montañas, de nuestras selvas, de nuestros bosques ni de nuestras fuentes de agua. Nos opondremos a cualquier modelo de desarrollo basado en la depredación de la naturaleza y en el saqueo irresponsable de la riqueza colectiva. Y no permitiremos, que quede claro, que se nos trate como un protectorado. Defenderemos nuestra soberanía como nación en todas circunstancias.
Desde esta perspectiva, anuncio que emprenderé un nuevo recorrido por los territorios de Colombia y de a escuchar, a dialogar y a construir junto a las comunidades la gran Alianza por la Vida que protegerá la democracia, los derechos sociales, las reformas conquistadas, la soberanía y la naturaleza. No dejaremos solo al pueblo colombiano. Estaremos a su lado. Acompañaremos sus procesos de conciencia, organización y movilización. Al mismo tiempo, reafirmo nuestra vocación democrática. Si De la Espriella y el nuevo Gobierno deciden recorrer el camino del diálogo, de la sensatez y del entendimiento nacional, si optan por construir acuerdos sobre la base del respeto mutuo y del interés general, encontrarán en nosotros una disposición sincera de concertación. Hoy somos media Colombia, contada en las urnas. Somos una parte fundamental de la nación. Somos una fuerza política, social y cultural presente en cada rincón del país. Somos la fuerza serena del cambio social. Y nadie podrá detenerlo”.
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