Un nuevo y explosivo capítulo de confrontación política sacude al país. El expresidente Álvaro Uribe Vélez denunció en Mañanas Blu que la entrada de su finca en el municipio de Rionegro, Antioquia, fue objeto de un acto de vandalismo e intimidación ejecutado por manifestantes que, según sus palabras, recibían instrucciones directas del senador Iván Cepeda Castro y del representante a la Cámara Hernán Muriel (Pacto Histórico).
El incidente se registró en un puente en construcción ubicado en el acceso principal de la vivienda del exmandatario, en la estratégica vía que conduce hacia el aeropuerto José María Córdova. Uribe relató que un grupo de personas descendió de tres autobuses con la firme intención de pintar grafitis, lo que él consideró una clara campaña de hostigamiento contra su núcleo familiar.
La tensión escaló a niveles máximos cuando el propio líder del Centro Democrático decidió salir personalmente con pintura en mano para borrar los letreros de las paredes. En ese momento, se produjo un durísimo cruce de palabras entre Uribe Vélez y el congresista del Pacto Histórico, Hernán Muriel, quien se encontraba acompañando la movilización.
“Ustedes no vienen aquí a acercarse a mi casa a crearle problemas a mi señora, a mi familia. Me tienen que matar”, advirtió un alterado Uribe durante la confrontación, dejando en evidencia la gravedad del enfrentamiento.
El expresidente acusó a Muriel y a Cepeda de instrumentalizar y “engañar” a los jóvenes para promover la violencia. De hecho, aseguró que su equipo, liderado por el profesor Sergio Molina, intentó armar una mesa de diálogo con los manifestantes en el polígono, pero esta se rompió de inmediato por una orden telefónica desde Bogotá.
“Sergio Molina fue a hablar con él, yo dejé de borrar, y en un momento lo interrumpen. Dice: ‘no, vamos a hablar, nos llama Iván’. ¿Quién? Iván Cepeda. Y en ese momento, cuando cuelgan con Iván Cepeda, ya no sigue el diálogo”, denunció el exjefe de Estado en la emisora radial.
Más allá del fuerte rifirrafe político, las declaraciones de Uribe tomaron un tinte judicial alarmante al advertir que entre la multitud había personas encapuchadas y portando armas blancas. Incluso, afirmó que uno de sus acompañantes resultó herido en medio del desorden.
“Ese grafiti al parecer lo iban a pintar con puñaletas. Ahí estaban personas armadas, ustedes ven los videos claramente, uno que tiene una puñaleta”, argumentó el exmandatario para justificar la urgencia de su reacción.
“Primero me tienen que matar antes que venir a maltratar a mi familia…”
Al cierre de su intervención, Uribe Vélez tildó el episodio como una “provocación de violencia” y arremetió con dureza contra el senador del Pacto Histórico, calificándolo de “cobarde” y “matón”, al tiempo que le exigió detener de manera inmediata el direccionamiento de jóvenes hacia este tipo de actos de intolerancia en las regiones.
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