El trágico terremoto registrado en Colombia el pasado 10 de agosto expuso una grave vulnerabilidad financiera en el sector inmobiliario nacional. Más allá de los estragos visibles en infraestructuras y edificaciones, la emergencia dejó al descubierto una profunda fractura en la cultura de aseguramiento del país, donde la inmensa mayoría de familias debe asumir con su propio patrimonio las pérdidas de sus inmuebles.
De acuerdo con las cifras oficiales emitidas por la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), apenas el 9,3% de los hogares colombianos dispone de un seguro de hogar.
En términos prácticos, esta métrica evidencia que más de nueve de cada diez viviendas carecen de amparos financieros frente a desastres naturales, obligando a las familias a costear de manera directa la totalidad de los daños materiales generados por un terremoto.
(Vea también: ¿Se pueden predecir los sismos en Colombia? Esto dice el Servicio Geológico tras el reciente terremoto)
El desconocimiento de las pólizas y el alcance real de la cobertura
La baja penetración de este mercado se ve agravada por la falta de información técnica que poseen los propietarios sobre los productos contratados. “Uno de los principales problemas después de un evento como este es el desconocimiento sobre qué tipo de póliza tiene realmente cada propietario y cuál es el alcance de su cobertura”, señaló Karina Tatiana Reyes, expresidenta de la Junta Directiva de Fedelonjas y gerente general de Inmobiliaria Esteban Ríos SAS.
Ante esta problemática, la ejecutiva lideró un encuentro con expertos del sector durante el relanzamiento de “SOY Enlace”, un canal educativo de Inmobiliaria Esteban Ríos orientado a estructurar una guía metodológica o “ABC” para que las familias efectúen reclamaciones efectivas tras una emergencia. La iniciativa busca clarificar el tipo de seguro poseído, diferenciando entre seguros voluntarios, pólizas de copropiedad y seguros asociados a créditos hipotecarios.
Diferencias entre seguros hipotecarios, de copropiedad y voluntaria
Uno de los errores más frecuentes entre los propietarios consiste en asumir que los seguros vinculados a créditos hipotecarios o contratos de administración inmobiliaria protegen la totalidad de la estructura o los enseres. Los analistas precisan que la garantía de una obligación bancaria está orientada prioritariamente a saldar la deuda financiera existente con la entidad crediticia y no necesariamente a reconstruir la propiedad a valor comercial.
Por su parte, las pólizas de las copropiedades bajo régimen de propiedad horizontal amparan de manera exclusiva las áreas y bienes comunes de los edificios o conjuntos residencial, dejando por fuera los bienes privados. Para lograr una protección integral que contemple la estructura de la vivienda y los contenidos personales, es indispensable adquirir una póliza voluntaria de hogar o multirriesgo.
Bienes amparados, deducibles e infraseguro
En el análisis de las coberturas por terremoto, las pólizas estándar pueden cubrir los daños materiales directos sobre elementos constructivos como cimientos, Muros y techos. En paralelo, las coberturas de contenido protegen activos portátiles o enseres, incluidos muebles y electrodomésticos, pudiendo contemplar amparos adicionales como remoción de escombros, alojamiento temporal o responsabilidad civil.
No obstante, la existencia de una póliza no garantiza el desembolso del 100% del valor comercial de los daños. El contrato contempla variables económicas como los deducibles y coaseguros a cargo del asegurado. Adicionalmente, se advierte sobre el riesgo del infraseguro: si el bien se declaró por un valor inferior al costo real de su reconstrucción, la aseguradora aplicará una indemnización proporcionalmente menor, transfiriendo el déficit al dueño.
Protocolo para la presentación formal de reclamaciones
Para gestionar una indemnización de manera adecuada, los expertos aconsejan cumplir con un protocolo riguroso una vez que las autoridades declaren el ingreso seguro al inmueble. El primer paso consiste en recopilar evidencia fotográfica y en video de las grietas, desprendimientos y colapsos antes de efectuar cualquier tipo de intervención o limpieza.
Posteriormente, el asegurado debe notificar el siniestro formalmente a la compañía o intermediario y conservar el número de radicado. Aunque el término legal general de prescripción se rige por el Código de Comercio, diversas pólizas estipulan plazos de notificación de hasta tres días hábiles a partir del conocimiento del hecho, por lo que acelerar el reporte facilita la fijación de la prueba.
“Eres una guerrera”: la desgarradora historia de las trillizas que conmueve a Colombia
La conmovedora historia de las trillizas Ana María, Isabella y Sofía Saavedra Caicedo, una familia de Cali que quedó atrapada entre los escombros tras el fuerte sismo del 10 de agosto. Las tres hermanas, de 23 años, se encontraban junto a sus padres, Jairo Saavedra y Victoria Caicedo, cuando la estructura donde vivían colapsó.
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