La forma de conducir en Colombia está a punto de experimentar una transformación radical. En su último debate en la plenaria del Senado, se aprobó con éxito el proyecto de ley que implementa el novedoso sistema de licencia de conducción por puntos. Esta iniciativa, diseñada para medir el comportamiento real de los ciudadanos al volante y sancionar las imprudencias viales, pasa ahora a la etapa de conciliación antes de recibir la sanción definitiva por parte del presidente de la República. El gran objetivo de las autoridades es frenar de manera drástica la alta tasa de accidentalidad en las carreteras colombianas.
Bunder este nuevo modelo, la lógica tradicional del pase de conducción cambia por completo. A cada conductor se le asignará inicialmente una bolsa de 26 puntos. A partir de allí, cada infracción de tránsito que cometa el ciudadano restará un puntaje proporcional a la gravedad de la falta. Por ejemplo, las infracciones consideradas menores le costarán al infractor una reducción de 4 puntos. Por otro lado, las faltas catalogadas como graves, entre las que destaca conducir bajo los efectos del alcohol o en estado de embriaguez, tendrán un duro castigo de hasta 10 puntos menos en su historial.
El verdadero dolor de cabeza para los conductores imprudentes llegará cuando el marcador se reduzca a cero. Según detalló el senador Julio Alberto Elías, promotor de la propuesta por el Partido de la U, la primera vez que un ciudadano pierda la totalidad de sus puntos sufrirá la suspensión automática de su licencia por un periodo de nueve meses. Si la persona reincide y vuelve a quedar en ceros, el castigo se elevará a 12 meses de cancelación. La alerta máxima se enciende con la tercera reincidencia, escenario en el cual la licencia de conducción le será cancelada de por vida, sacando definitivamente al infractor de las vías.
El proyecto de ley también introduce con fuerza la figura del “conductor principiante” o novato. Quienes tramiten su documento por primera vez entrarán en un periodo de prueba riguroso. Si durante el primer año demuestran un comportamiento ejemplar y no cometen ninguna falta, recibirán la licencia plena de conducción. En contraste, si llegan a cometer infracciones, el proceso para obtener el pase definitivo se retrasará dos años. Durante ese tiempo de restricción, los novatos se enfrentarán a limitaciones estrictas que incluyen topes de velocidad específicos en vías nacionales, un número máximo permitido de pasajeros y la obligación ineludible de portar un distintivo físico en su vehículo que los identifique ante los demás actores viales.
Finalmente, para tranquilidad del bolsillo de los colombianos, los congresistas eliminaron durante los debates legislativos una polémica propuesta que pretendía obligar a los conductores a adquirir un seguro obligatorio adicional e independiente del Soat. El senador Elías aclaró de manera tajante que este nuevo sistema no generará ningún gasto extra de esa naturaleza, desligando por completo la iniciativa de cualquier cobro de pólizas adicionales. Con esta histórica aprobación, Colombia se alinea oficialmente con las normativas globales que condicionan el derecho a manejar al buen comportamiento ciudadano.
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