El Gobierno revirtió el aumento de $46 por galón en la gasolina corriente que había anunciado para octubre, por solicitud del presidente De la Espriella. El ajuste estuvo vigente solo unas horas y, según Somos Uno, la mayoría de estaciones de servicio ni siquiera alcanzó a reflejarlo en los surtidores.
El gremio explicó que las estaciones no fijan el precio final de los combustibles, sino que aplican la estructura establecida por el Gobierno y el regulador.
Además, los cambios dependen de la rotación de inventarios y de cuándo cada estación compra combustible.
Con el reversazo, los precios de referencia quedaron iguales a los de septiembre: $16.331 por galón en Bogotá y $16.251 en Medellín.
El incremento inicialmente anunciado correspondía a una actualización del precio reconocido a los productores de etanol, biocombustible que representa el 10 % de la mezcla de gasolina en Colombia. El diésel no estaba incluido en el aumento.
La decisión también genera preguntas sobre quién asumirá el costo de mantener el precio sin el ajuste. Durante el programa se señaló que podrían dejar de destinarse cerca de $15.800 millones mensuales a subsidios mediante el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).
Somos Uno pidió reglas más previsibles para los precios y recordó que estos dependen del petróleo internacional, dólar, impuestos y biocombustibles.
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