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Escrito por:  Diego Quiroga
Redactor     Sep 1, 2026 - 12:23 pm

La propuesta de reactivar un acuerdo comercial con Japón para atraer inversiones de fabricantes como Toyota y Mazda y promover nuevamente el ensamblaje de vehículos en Colombia ya causó una primera respuesta crítica desde el sector automotor.

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José Clopatofsky, director de la revista Motor, consideró que la posibilidad de que nuevas marcas instalen plantas de producción en el país es “bastante improbable”, principalmente por el tamaño del mercado colombiano y las condiciones actuales para importar vehículos.

La discusión surgió después de que el presidente Abelardo de la Espriella planteara reactivar el acuerdo EPA (Economic Partnership Agreement) con Japón, negociación que lleva varios años estancada, con el objetivo de facilitar la llegada de inversión japonesa y fomentar proyectos relacionados con la fabricación de vehículos, incluida la movilidad eléctrica.

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Sin embargo, Clopatofsky puso sobre la mesa las condiciones que, a su juicio, dificultarían que una compañía como Toyota o Mazda decida construir una nueva planta en Colombia.

“Es bastante improbable que esto suceda debido a que el mercado de Colombia es muy pequeño como para soportar una planta adicional”, aseguró.

El director de Motor explicó que el panorama se complica por la cantidad de tratados de libre comercio que tiene Colombia y que permiten la llegada de vehículos importados bajo diferentes condiciones arancelarias.

En ese sentido, señaló que los vehículos eléctricos tienen actualmente una ventaja particular frente a los modelos de combustión, pues, según explicó, los eléctricos provenientes de cualquier país no pagan impuestos para ingresar a Colombia.

¿Por qué sería difícil que Toyota o Mazda fabriquen en Colombia?

Para Clopatofsky, otro de los factores determinantes es que las condiciones actuales del mercado hacen que las compañías puedan vender vehículos en Colombia sin necesariamente tener que asumir los costos de instalar una fábrica.

“Prácticamente todas las marcas son ensambladoras locales debido a que no tienen ninguna carga tributaria por vender sus carros en Colombia”, explicó.

A esto se suma el antecedente de las plantas que alguna vez funcionaron en el país. Colombia tuvo una industria de ensamblaje de vehículos más activa en décadas anteriores, con compañías como Mazda, que produjo modelos como el 323 y el 626 mediante la Compañía Colombiana Automotriz (CCA).

Toyota también tuvo presencia en el ensamblaje nacional a través de Sofasa. Sin embargo, las condiciones del mercado llevaron al cierre de diferentes operaciones y Colombia fue perdiendo protagonismo frente a otros países de la región.

“El mercado es muy pequeño y ya dos plantas, Chevrolet y la misma Mazda, tuvieron que retirarse del país porque no es rentable su operación”, sostuvo Clopatofsky.

Cómo es el mercado colombiano con respecto a otros de la región

El experto también comparó la situación colombiana con la de otros mercados latinoamericanos que cuentan con una industria automotriz de mayor escala.

“Colombia hace muchos años perdió el foco industrial de estar metido en el cuento de la producción de vehículos en América Latina”, afirmó.

Según su análisis, México representa una de las principales dificultades para justificar una nueva inversión de este tipo en Colombia, debido a su enorme capacidad de producción y a que desde allí se abastecen diferentes mercados internacionales.

“México es enorme produciendo para todo el mundo, inclusive para Colombia de parte de Mazda y Toyota. Brasil igualmente es una fuente industrial enorme y Argentina también produce vehículos”, señaló.

Por eso, considera que instalar una nueva fábrica en territorio colombiano tendría que enfrentarse no solo al tamaño del mercado nacional, sino también a la competencia de países que ya cuentan con infraestructura, proveedores y una industria automotriz consolidada.

“Por consiguiente, hacer una cuarta planta en Colombia en esta zona es bastante improbable desde el punto de vista económico, industrial, rentable y, sobre todo, de compradores”, concluyó.

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La propuesta de reactivar el acuerdo con Japón abre así una discusión sobre el futuro de la industria automotriz colombiana: mientras el planteamiento busca aprovechar una eventual mayor relación comercial para atraer inversión y producción, desde el sector se advierte que el tamaño del mercado y la competencia regional serían obstáculos importantes para convencer a grandes fabricantes de instalar nuevas plantas en el país.

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