author
Escrito por:  Óskar Ortiz
Estratega SEO     Ene 8, 2026 - 12:28 pm

Dormirse de manera instantánea suele interpretarse como una señal de descanso óptimo o de una capacidad física superior para relajarse, pero la psicología y la medicina del sueño advierten que es, en realidad, un síntoma de agotamiento extremo.

Este fenómeno, sobre el que la revista Nature puso la lupa y que fue replicado por el portal Los Andes, sugiere que el cerebro está operando bajo una privación de sueño crónica, lo que le obliga a desconectarse por supervivencia en lugar de seguir un proceso natural de transición hacia el descanso nocturno.

Lo ideal para un organismo saludable es tardar entre diez y veinte minutos en quedarse dormido. Si este tiempo se reduce a menos de cinco minutos, el cuerpo está enviando una alerta sobre un déficit acumulado que puede tener consecuencias graves en la salud mental y física a largo plazo. Este agotamiento no solo afecta la productividad diaria, sino que también altera la capacidad de concentración y la gestión emocional del individuo.

Así, este hábito de dormirse al instante puede estar asociado a distintos factores físicos y emocionales que conviene identificar.

Lee También
  • Privación de sueño acumulada: cuando una persona duerme menos horas de las que necesita durante varios días o semanas, el cerebro entra en una deuda de sueño. En ese estado, el sistema nervioso busca recuperarse lo más rápido posible y reduce al mínimo el proceso previo al descanso. Por eso, el cuerpo se apaga casi de inmediato como respuesta al agotamiento extremo.
  • Estrés prolongado y sobrecarga mental: vivir bajo presión constante mantiene al cerebro en un estado de alerta durante el día. Pensamientos repetitivos, responsabilidades y preocupaciones saturan la mente. Al llegar la noche, esa hiperactividad termina en un apagado brusco, que se manifiesta en quedarse dormido muy rápido, no por relajación, sino por colapso mental.
  • Ausencia de una transición hacia el descanso: el cerebro necesita una fase de desaceleración antes de dormir. Cuando se pasa directamente de actividades exigentes al descanso, sin pausas intermedias, el cuerpo se desconecta de golpe. Esto es común en personas que usan pantallas hasta tarde, trabajan desde la cama o se acuestan inmediatamente después de tareas demandantes.
  • Desconexión emocional como escape: en algunos casos, el sueño rápido funciona como una forma de evitar pensamientos incómodos. El cerebro aprende a dormirse de inmediato para no enfrentar emociones no resueltas, conflictos internos o preocupaciones que suelen aparecer en el silencio nocturno.
  • Ritmos biológicos alterados: dormirse instantáneamente también puede reflejar un desajuste del reloj interno. Cambios frecuentes de horario, exceso de cafeína, siestas largas o poca exposición a la luz natural alteran la melatonina y afectan la forma en que el cuerpo regula el sueño.

¿Cómo recuperar los buenos hábitos para dormir ante fatiga extrema?

Para combatir este estado de fatiga extrema y recuperar un equilibrio biológico al momento de dormir, los expertos recomiendan implementar cinco hábitos fundamentales de higiene del sueño. Estos comportamientos permiten que el cerebro se prepare de forma adecuada para el descanso y evite los apagones repentinos por falta de energía:

  1. El primer hábito consiste en establecer una rutina de horarios fija para acostarse y despertarse todos los días, incluyendo los fines de semana, lo que ayuda a sincronizar el reloj biológico interno.
  2. Como segunda recomendación, es vital desconectarse de los dispositivos electrónicos al menos una hora antes de ir a dormir, pues la luz azul que emiten las pantallas interfiere con la producción de la hormona melatonina.
  3. El tercer punto clave es transformar el dormitorio en un santuario de paz, asegurando que el ambiente esté completamente oscuro, en silencio y con una temperatura fresca que facilite la relajación del cuerpo.
  4. En cuarto lugar, se aconseja evitar el consumo de sustancias estimulantes como la cafeína o el azúcar, así como las cenas pesadas durante la noche, ya que estas dificultan una digestión tranquila y alteran la calidad del sueño profundo.
  5. Finalmente, la práctica de actividades relajantes como la lectura en papel, la meditación o ejercicios suaves de respiración permite que el sistema nervioso disminuya su ritmo de manera progresiva y natural.

Adoptar estas medidas previene que el cerebro colapse por cansancio y permite que el sueño se convierta en una actividad reparadora genuina, asegurando bienestar general y longevidad.

* Pulzo.com se escribe con Z

LO ÚLTIMO