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Escrito por:  Winnie Rodríguez
Redactora     Abr 4, 2026 - 6:06 pm

Un caso que parece sacado de una película ocurrió en Colombia y aún hoy sorprende: un abogado demandó a Dios y a las ánimas del purgatorio, y un juez incluso les dio un plazo para responder. La historia se remonta a 2011 en el municipio de Concepción, Antioquia, y se volvió viral por lo insólito del proceso.

Todo comenzó cuando el párroco Humberto Hincapié intentó adelantar la restauración de la iglesia del pueblo, que estaba en mal estado. Sin embargo, al revisar los documentos legales del predio, se encontró con un obstáculo inesperado que frenó completamente el trámite ante el Ministerio de Cultura.

El abogado Ramón Alcides Valencia relató el momento en el que descubrieron el problema.  “El padre llega, saca el certificado de tradición, saca la escritura y el jurídico empieza a analizarla y le dice: ‘No, padre, este predio está a nombre de la cofradía de las ánimas y de nuestro amo‘”, dijo a Teleantioquia.

Colombiano demandó a Dios para recuperar templo en Antioquia

Ante este escenario, el terreno no podía ser intervenido porque legalmente pertenecía a entidades que no podían comparecer. Fue entonces cuando el sacerdote acudió al abogado, quien planteó una solución que parecía descabellada, pero que terminó siendo la única vía posible dentro de la ley.

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El propio Valencia explicó su estrategia. “La única vía que yo veía en esa época y que si me toca volver a dar el mismo concepto, lo doy, es iniciar un proceso de pertenencia demandando a las personas que figuran como propietarias del predio para que el juez civil declare la prescripción adquisitiva”.

Así, el sacerdote tuvo que tomar una decisión poco común: demandar a Dios y a las ánimas del purgatorio. El proceso avanzó y, para sorpresa de muchos, fue admitido por un juez, quien ordenó un emplazamiento público en medios de comunicación.

El periodista Daniel Santa explicó lo ocurrido en ese momento. “En otras palabras, el juez le otorgó públicamente a las ánimas del purgatorio y a Dios un plazo máximo de 15 días para que ambos se presentaran ante el juzgado con el objetivo de resolver el dilema sobre la titularidad del terreno de la parroquia de la Inmaculada Concepción”, contó al medio citado.

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Finalmente, el proceso terminó favoreciendo a la parroquia. Aunque el sacerdote tuvo que admitir que no conocía el paradero de los “demandados”, el juez pudo avanzar y otorgar la propiedad, permitiendo así la restauración del templo en 2012.

El caso dejó una frase que resume lo ocurrido. “Lo mundano superó a lo divino”, dijo Valencia, sobre una historia que sigue dando de qué hablar por lo insólita que parece.

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