En la grabación, todo transcurre con normalidad hasta que un asistente asegura notar un movimiento inusual en la imagen ubicada en el altar.
Intrigado, decide grabar con su celular y, pese a las advertencias de otros feligreses, continúa registrando el momento en que la figura parece cerrar los ojos e incluso hacer un leve gesto facial.
El contenido se difundió rápidamente y dividió opiniones. Por un lado, algunos usuarios consideran que se trata de un milagro o una señal divina, argumentando que hechos similares han sido reportados en contextos religiosos a lo largo del tiempo.
Por otro, muchos se muestran escépticos y sugieren que podría tratarse de un video manipulado mediante edición digital o inteligencia artificial.
Expertos señalan que las herramientas actuales permiten alterar imágenes con gran realismo, mientras que otros apuntan a explicaciones como ilusiones ópticas o el fenómeno de la pareidolia, donde el cerebro interpreta estímulos ambiguos como movimientos reales.
Sin confirmación oficial ni detalles verificables, el caso sigue envuelto en incertidumbre y refleja el desafío de distinguir entre fe, percepción y tecnología.
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