El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Las flores comestibles han ganado un espacio especial en la gastronomía contemporánea gracias a su variedad de colores, texturas y aromas que aportan originalidad tanto a platos dulces como salados. De acuerdo con El Espectador, existen varias especies ampliamente reconocidas por su belleza y su versatilidad en la cocina, cada una con características particulares que enriquecen la experiencia culinaria.
La capuchina (Tropaeolum majus) destaca por ser una planta trepadora o rastrera originaria de los Andes, famosa por sus flores en tonos amarillos, naranjas y rojos, y por sus hojas redondeadas de un verde intenso. Su sabor, que recuerda al del rábano por su picor suave, la convierte en un ingrediente llamativo para ensaladas, sándwiches, quesos, sopas y diversos platos. Su toque fresco y colorido puede transformar una preparación sencilla en un plato visualmente atractivo.
El pensamiento (Viola tricolor), reconocido por sus pequeñas flores en tonos púrpuras, amarillos, blancos y azules, es utilizado principalmente con fines decorativos y gastronómicos. Según El Espectador, sus flores tienen un sabor suave y ligeramente dulce, ideal para resaltar ensaladas, postres, tortas, cócteles y bebidas. Además, contienen compuestos como vitamina C, flavonoides y carotenoides, elementos reconocidos por su importancia nutricional y antioxidante.
Entre las flores más populares y tradicionales destaca la rosa, perteneciente a la familia Rosaceae. Además de su uso ornamental y su característico aroma, los pétalos de rosa pueden consumirse en ensaladas, postres y bebidas. Su sabor es delicadamente dulce y aromático, e incluso pueden emplearse en mermeladas, jarabes, infusiones y repostería para aportar un matiz floral refinado.
La caléndula (Calendula officinalis) sobresale por la intensidad de su color amarillo o naranja y su capacidad para florecer durante largos periodos del año. Además de ser reconocida en la medicina, sus pétalos son comestibles, aptos para decorar ensaladas, sopas, arroces y postres, así como para infusiones o como colorante natural, proporcionando un sabor herbal y una apariencia vistosa.
Por último, la lavanda (Lavandula spp.), famosa por su aroma y sus flores moradas, aporta un delicado sabor floral tanto en infusiones como en postres, galletas, helados, limonadas y mezclas de hiervas aromáticas. También se emplea para aromatizar miel y azúcar, dotando a cualquier preparación de ese toque distintivo que solo la lavanda puede ofrecer.
Así, las flores comestibles amplían las posibilidades creativas en la cocina, permitiendo explorar nuevos sabores, colores y texturas sin salir del marco natural que ofrecen las plantas de uso tradicional.
¿Cuáles son las flores comestibles más usadas en la gastronomía y cómo se pueden emplear?
Las flores comestibles más utilizadas, según El Espectador, son la capuchina, el pensamiento, la rosa, la caléndula y la lavanda. Cada una puede emplearse tanto para decorar como para aportar sabor en ensaladas, postres, sándwiches, bebidas, sopas y más. Algunas, como la caléndula, también funcionan como colorante natural, mientras que otras, como la lavanda o la rosa, realzan recetas de repostería y bebidas por su aroma y sabor.
¿Qué beneficios nutricionales tienen las flores comestibles mencionadas?
El Espectador señala que ciertas flores comestibles, como el pensamiento, contienen compuestos beneficiosos como vitamina C, flavonoides y carotenoides. Estos elementos aportan propiedades antioxidantes y pueden contribuir a una alimentación variada, añadiendo color, sabor y valor nutricional a los platos donde se incorporan.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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