El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Paola Holguín, quien será la nueva ministra de las Culturas, marcó su llegada al gabinete del presidente electo Abelardo de la Espriella con un mensaje claro sobre su alineación ideológica. El pasado 2 de agosto, Holguín citó en su cuenta de X la frase "Es imposible gobernar rectamente al mundo sin Dios y sin la Biblia", atribuida a George Washington, acompañada por una imagen de las Escrituras con el sello del movimiento Defensores de la Patria. Sin embargo, poco después, el columnista Rodrigo Uprimny cuestionó la autenticidad de la declaración adjudicada al expresidente estadounidense.
El mensaje de Holguín refuerza una línea discursiva reiterada por De la Espriella, quien el pasado 17 de julio anunció su nombramiento al afirmar que enfrentaría una “batalla cultural”, expresión que ha cobrado protagonismo en el espectro político de países como Estados Unidos, Argentina y El Salvador. El término fue introducido al debate nacional por el presidente electo y amplificado con la designación de Holguín, consolidándose como uno de los pilares conceptuales del gobierno entrante.
Detrás del concepto de “batalla cultural” hay una raíz teórica en la obra del marxista italiano Antonio Gramsci. Según este pensador, el poder no depende solo de leyes y fuerza, sino también de la capacidad para influir en la percepción colectiva de la realidad, lo que él denominó “hegemonía cultural”. Esta visión argumenta que las clases dominantes intentan imponer y naturalizar su sistema de valores como única posibilidad legítima de organización social.
En ‘La batalla cultural. Reflexiones críticas para una nueva derecha’ (2022), el politólogo argentino Agustín Laje sostiene que la cultura es tanto el campo como el medio donde se libra este tipo de disputa. Para Laje, el objetivo puede ser promover o resistir cambios sociales en diferentes ámbitos, pero la batalla cultural se centra, puntualmente, en transformar o preservar valores e identidades.
En el caso del proyecto político de De la Espriella, la batalla cultural se manifiesta mediante la defensa abierta de la moral católica y la llamada “familia tradicional”. Tanto el presidente electo como Holguín han incluido en sus pronunciamientos referencias religiosas y llamados a retornar a supuestos valores rectores en la vida nacional. El eslogan “Patria Milagro”, que resume la propuesta, refuerza esa dimensión religiosa e identitaria.
Este discurso se conecta con lo expresado por figuras como Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele, quienes han usado la religión como eje de sus comunicaciones y proyectos políticos. Según la columnista Laura Galindo en El Espectador, la “batalla cultural de derecha” se consolidó especialmente tras la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos y se alimentó de la visión de Alain de Benoist, para quien los defensores de valores tradicionales pasaron a presentarse como los “oprimidos” que buscan recuperar su lugar en la sociedad.
Holguín se reconoce como una mujer profundamente creyente, alguien que reza el rosario a diario. Sus costumbres religiosas y el debate sobre la “batalla cultural” llaman ahora la atención porque liderará un sector tradicionalmente ligado a la crítica y el cuestionamiento de discursos oficiales, conformado por escritores, músicos, cineastas y otros artistas.
¿Qué significa el concepto de “batalla cultural” según los teóricos citados en el debate político?
De acuerdo con la obra de Antonio Gramsci, la “batalla cultural” implica una lucha por el control de las ideas y valores que predominan en una sociedad, un proceso conocido como hegemonía cultural, donde las clases dominantes buscan naturalizar sus perspectivas como universales. El politólogo argentino Agustín Laje expone que la batalla cultural no solo define el terreno de enfrentamiento, sino que también determina las herramientas con las que se libra, ya que, a través de la cultura, se busca promover o resistir transformaciones en el ámbito social.
¿Por qué la religión y la defensa de la “familia tradicional” son centrales en el discurso de Paola Holguín y Abelardo de la Espriella?
Según los discursos recogidos por El Espectador y otros medios, tanto Paola Holguín como Abelardo de la Espriella han destacado la religión católica y el concepto de “familia tradicional” como fundamentos de su propuesta política. Se trata de una apuesta por restaurar lo que consideran valores esenciales para la sociedad, enmarcando su agenda bajo el eslogan “Patria Milagro”, con un enfoque que busca marcar distancia de las posturas progresistas y alinear a Colombia con tendencias vistas en gobiernos conservadores de otros países.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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