Y así unos solo vivan para follar y otros desprecien este instinto básico animal, se le debe dar la misma atención que al hambre o a socializar con otros humanos.

Sería ridículo catalogar los gustos y se prestaría para discusiones jartísimas y no me gusta tanto aburrirme. Sin embargo, me causa curiosidad el gusto por los tríos. He leído y conversado con varios y a la mayoría les interesa uno que sean dos mujeres y un hombre (opinan hombres y mujeres).

Argumentan que es muy excitante ver a dos mujeres besándose, chupando un pito, masturbándose… Puede ser cierto, todo eso se ve lindísimo en una pantalla. Pero ¿qué pasa con las dos mujeres en la vida real cuando tienen un solo hombre? Y como solo puedo hablar desde mi experiencia les digo que un pito no es suficiente para dos coños, dos mujeres son demasiados orificios para un solo pito.

Ya sé que suena terriblemente machista, pero es un simple gusto heterosexual y un egoísmo profundo de mi parte. Quiero ser el centro y quiero que el pito sea mío. Las chicas son hermosas y los besos, en su mayoría, son mucho más calentadores que los de los hombres y para jugar y calentarse son perfectas.

Confieso que en los pseudotríos en los que he participado suenan mucho más interesantes y calentones de lo que realmente son. El primero fue en la universidad… un monito hermoso con el que había estudiado en el colegio me dijo que su novia quería darse besos con una chica y fuimos a su casa. Él estuvo parado mirándonos y apenas se incorporó yo me hice a un lado. El sexo oral fue flojo de las dos partes (de ella hacia mí y de mí hacia ella), los besos increíbles y sentirme juiciosamente observada me calentó. Era su chico, yo era una invitada, tengo problema con no ser la protagonista de las historias, y el novio y yo no nos gustábamos tanto. La vi a ella un par de veces más y nos dimos unos buenos besos.

Después de muchos años, un divorcio y algunas malas decisiones me encontré con el par perfecto para explorar el sexo más allá de lo pronunciable. El trabajo radicaba en salir de la cama para comer, trabajar y vivir en general. Como tengo espíritu cuidador y me he creído la madre Teresa muchas veces, decidimos adoptar a un cachorro, una chica que se estrenaba en el mundo BDSM que no se la había pasado tan bien y había dado con las personas equivocadas. Ahora éramos 3, 3 para casi todo. A ella le gustaban los azotes y a mí el sexo, pero un día a ella también le pareció divertido participar, y él y yo fuimos complacidos de una forma muy rara y amable. Yo me calenté, la hice a un lado y me engullí al chico. No soy material de trío.

En mi opinión, porque no lo he hecho, el trío ideal es una mujer y dos hombres, porque ergonómicamente me parece más sensato. Una mujer, físicamente, puede complacer(se) a dos hombres al mismo tiempo, tiene suficientes orificios y va a estar más que atendida.

Existen también dilemas entre las parejas a la hora de escoger el tercero. Dicen que es mejor un desconocido, uno con el que no se vuelvan a ver, o, por el contrario, una persona de confianza con la que se sientan a gusto. Yo no he programado un encuentro, siempre se dieron sin pensarlo mucho (en mi caso, quién sabe si fui escogida no tan al azar).

El destino en el que creo le gusta contradecir todo, lo que creo que está controlado es un mal chiste para él y siempre se sale por el lado menos explorado y más peligroso. Los tríos no son malos o buenos, intercambiar de pareja tampoco. Lo que sí me deja pensando es el tipo de educación sexual y moral con la que las personas acceden a estos experimento y mi conclusión es que en el sexo todo debe ser consensuado y honestamente seleccionado.

Columnas anteriores 

Errores fatales en el sexo

47 días sin usar brasier

El miedo como método anticonceptivo

*Las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan para nada la posición editorial de Pulzo.