Los videos muestran a Ordóñez tendido en el suelo, al parecer, buscando recomponerse, pero no tiene fuerzas suficientes para hacerlo; aparece esposado y con medio torso desnudo, pues su camiseta está rota (apenas le alcanza a cubrir un brazo y parte del pecho).

Mientras el estudiante intenta acomodarse a los pies de un hombre que podría ser el amigo con el que fue arrestado —y que sería el único testigo de la golpiza que le dieron a Ordóñez— se alcanza a ver que tiene una ceja ensangrentada y el abdomen con moretones.

Asimismo, se observa que tiene heridas en una de sus manos, a las que intenta aliviar con varios movimientos circulares.

En la grabación, que sería una de las tiene la Fiscalía para responsabilizar de la muerte del estudiante a los destituidos patrulleros Juan Camilo Lloreda y Harby Damián Rodríguez, se escucha que Ordóñez se queja repetidamente.

Pulzo no publica el video completo por respeto a la familia y a la investigación, que en este momento tiene en la cárcel a Lloreda y Rodríguez, pese a que se declararon inocentes de homicidio agravado y tortura agravada, cargos que les imputó la Fiscalía.

No obstante, acá se pueden apreciar algunas imágenes.

En este caso también están involucrados 5 policías más, que serían cómplices (por no hacer nada para evitar la golpiza) y por, según las autoridades, intentar ayudar a desaparecer pruebas.

Javier Ordóñez murió en el CAI

Eso es lo que dicen los investigadores, luego de que el reporte médico dijera que el estudiante llegó sin signos vitales al hospital y con el hígado destruido.

Según la necropsia, la causa del fallecimiento fue una hemorragia masiva intraabdominal, provocada por el estallido de un riñón. Además se encontraron 9 fracturas en el cráneo de Ordóñez, golpes en su tórax, cara y cuello.

La versión de Lloreda es que el mismo Ordóñez, bajo los efecto del alcohol, se golpeó a sí mismo.

Por este caso de abuso de autoridad, país vivió una jornada de manifestaciones que, en Bogotá, dejó 14 personas muertas y más de 300 heridos.

Este lunes se convocaron nuevas protestas que fueron mucho más tranquilas, aunque no faltaron los casos de vandalismo en la capital y en otras ciudades como Medellín, Cali y Pasto.