Trece años después de que el expresidente Álvaro Uribe creara su partido Centro Democrático, esa colectividad de ultraderecha, que siempre lució monolítica bajo la égida del exmandatario, sufrió este lunes el más duro remezón que quizá haya enfrentado, y en un momento crítico. Justo cuando las encuestas muestran cada vez más solido al candidato de la izquierda, Iván Cepeda, y cuando la derecha no consigue unir fuerzas con miras a las elecciones presidenciales de este año, la senadora uribista María Fernanda Cabal anunció su renuncia a esa colectividad política y además planteó que ese partido se escinda.
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Dos encuestas, una de Guarumo, con más de 4.000 entrevistas presenciales, y la otra del Centro Nacional de Consultoría (CNC) para la revista Cambio, con más de 2.200 entrevistas, dadas a conocer en las últimas horas, vuelven a mostrar a Cepeda punteando en la intención de voto, perseguido esta vez más lejos por uno de los candidatos de la derecha, Abelardo de la Espriella. A esto se suma que la favorabilidad del presidente Gustavo Petro, a escasos seis meses de dejar el poder, marcó 40 % en la encuesta de Guarumo y 48,8 % en del CNC, como consecuencia, entre otras cosas, de ponerle plata en el bolsillo a la gente —con un incremento del salario mínimo del 23 %—, que está prefiriendo eso a que le solucionen los graves problemas de seguridad.
¿Favorece María Fernanda Cabal a Iván Cepeda?
Por eso, para muchos, la decisión de Cabal, informada en realidad por su esposo, José Félix Lafaurie, en una carta al director general del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, le hace un enorme favor a la candidatura de Cepeda y al proyecto político de Petro, sobre todo por el momento electoral por el que atraviesa el país. Pero el hijo de la pareja, Juan José Lafaurie, aseguró en X: “Te usan, te maltratan y cuando reclamas dicen que le haces el juego a la izquierda. Falso. El verdadero favor a la izquierda lo hacen quienes pisotean a los suyos por cálculos políticos”.
Como él, hay quienes ven en la actitud de Cabal y Lafaurie un acto justo, la respuesta de una reconocida política ante el permanente maltrato al que ha sido sometida por su partido. Otros más optimistas consideran que escindiéndose del Centro Democrático y armando toldo aparte, Cabal podrá desplegar toda su capacidad y volar sola sin la sombra del expresidente Uribe. Por ejemplo, así como dicen en su carta que apoyarán “a Paloma en su aspiración”, también pueden hacerlo con la candidatura de De la Espriella, con quien Cabal y Lafaurie encuentran mayor identidad.
Pero su renuncia al Centro Democrático y el pedido de una escisión dejará una fuerte impresión en la retina de los electores, que no tienen que hacer un gran esfuerzo para contrastar la unidad de acción que viene demostrando la izquierda para consolidar la candidatura de Cepeda frente a la evidente crisis que acaba de estallar en el Centro Democrático, pieza fundamental de la oposición al Gobierno del presidente Petro y una de las fuerzas que aspira a atravesársele en el camino al progresismo y sus intenciones de repetir en la Casa de Nariño. La situación planteada por Cabal también deja en entredicho la capacidad del expresidente Uribe de mantener su redil siempre dócil, disciplinado y en calma.
Daño para el Centro Democrático de Álvaro Uribe
Durante muchos años, Cabal fue una de las consentidas del exmandatario, junto a otras dos prominentes figuras femeninas del uribismo, Paloma Valencia y Paola Holguín, y una de sus más férreas defensoras. Pero los acontecimientos que rodearon la elección de Valencia como candidata presidencial del Centro Democrático, y que cierran una cadena de hechos que incomodaron a Cabal, la llevaron a tomar la decisión que se conoció este lunes y que pone en serios problemas a ese partido por las explicaciones que debe dar. Para Lafaurie, los resultados de las encuestas que permitieron escoger a Valencia “fueron adulterados con la evidente participación de Lester Toledo, Nubia Stella [Martínez] y José Obdulio [Gaviria]”.
Sin embargo, la inconformidad que manifiesta Lafaurie en la misiva contrasta con las palabras de Cabal el pasado 15 de diciembre, cuando se conoció el resultado de la encuesta que dio como ganadora a Valencia para que fuera ungida como candidata del uribismo. “Lo dije desde un principio, lo establecimos en privado y en público: hubiera sido Paola [Holguín], hubiera hecho exactamente lo mismo; si soy yo, también”, aseguró Cabal en ese momento. “Vamos a ir unidas, vamos a acompañarnos, porque unidas somos más fuertes”. Por su parte, Paloma Valencia defendió este lunes el proceso de las encuestas: “Fue absolutamente transparente”, dijo, y aseguró que su partido “no se va a escindir ni se va a partir”, como pide Cabal.
Con todo, que dos figuras prominentes del Centro Democrático arrojen sombras de dudas sobre personas y procesos dentro de su propio partido —en una situación que bien podría calificarse de fuego amigo— envía mensajes negativos a la sociedad sobre esa colectividad política. Se trata de un daño reputacional que tiene mayores efectos debido a la proximidad de las elecciones legislativas y la primera vuelta presidencial. De alguna manera, le resta al impulso que había recobrado el Centro Democrático después de que el expresidente Uribe fuera absuelto por el Tribunal Superior de Bogotá en la condena de primera instancia a 12 años de cárcel por los delitos de fraude procesal y soborno.
La gravísima acusación de irregularidades en las encuestas no es la única razón por la que el matrimonio Lafaurie-Cabal busca irse de la colectividad que ayudaron a construir. La llegada de Miguel Uribe Turbay al Centro Democrático y, tras su muerte, el arribo de su padre Miguel Uribe Londoño, constituyen otros dos hechos que los incomodan mucho. Además, la forma como Léster Toledo pasó de asesorar a María Claudia Tarazona (esposa de Uribe Turbay) a ser asesor paralelo de Juan Carlos Pinzón y del propio Miguel Uribe Londoño. Otra arista de la carta de Lafaurie a Vallejo es que deja claro que el expresidente Uribe, líder natural del partido, estaba enterado del malestar de Lafaurie-Cabal.
Precisamente, Uribe Londoño también descalifica al Centro Democrático. En una carta dirigida el viernes pasado a la convención nacional de ese partido, lo acusó de maltrato por haberlo expulsado a inicios de diciembre del año pasado en un momento en que era “el candidato que punteaba en las encuestas”. Desde lugares diametralmente opuestos, Cabal y Uribe Londoño desdicen del partido que se considera eje de la oposición y proyectan la idea de que está en aprietos precisamente en el momento menos indicado.
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