El vehículo, una camioneta Nissan Patrol cargada con 80 kilos de explosivos, dejó a 22 jóvenes muertos, —además del terrorista que manejaba el carro bomba— y más de 60 heridos, cuando, para saltarse la revisión de seguridad, el conductor aceleró e ingresó a de la Escuela de Policía General Santander, en el sur de Bogotá, y detonó cerca del lugar donde se hacía una distinción a varios cadetes.

Por este acto terrorista, del que el Eln reconoció su autoría, la Procuraduría abrió indagación a dos generales, entre ellos, la exdirectora de la Escuela, por posibles omisiones en la seguridad el día del atentado.

Asimismo, las autoridades han capturado dos hombres por este atentado. Uno, Álvaro Mateus, es señalado de ser el financiador y el otro, Ricardo Andrés Carvajal, confesó que participó en la planeación del ataque, por el que el presidente Iván Duque terminó con los diálogos de paz con el Eln.

Mientras tanto, las familias siguen llorando la pérdida de los cadetes que apenas daban sus primeros pasos en la Policía. Todos los fallecidos alcanzaron el grado de subtenientes, luego de un ascenso póstumo que la institución les hizo como homenaje.

Este viernes, el presidente Duque y la Policía harán un homenaje en la Escuela General Santander que iniciará con una misa en honor a las víctimas.