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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     May 6, 2026 - 10:47 am

El sistema de salud en Colombia atraviesa uno de sus momentos más críticos, marcado por una ola de cierres y suspensiones de servicios en Bogotá que tiene en vilo a miles de pacientes. La tensión aumentó este martes 5 de mayo tras la salida de un conversatorio, donde el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, protagonizó un polémico episodio al evadir las preguntas de la prensa sobre la situación financiera de las entidades prestadoras. Al ser consultado por un periodista de Citytv sobre la parálisis en la Liga Contra el Cáncer, el funcionario se limitó a decir: “Que tengan un buen día, muchas gracias”, para luego retirarse en un ascensor sin ofrecer soluciones claras.

La crisis no es un hecho aislado, sino una cadena de problemas financieros que ha llevado a instituciones emblemáticas al límite operativo. La Liga Colombiana Contra el Cáncer informó el pasado 30 de abril que se vio obligada a suspender temporalmente sus servicios debido a la falta de pagos oportunos por parte de las EPS. Según el comunicado de la institución, la situación financiera es compleja y ha afectado directamente su capacidad para sostener actividades médicas vitales para pacientes que luchan contra esta enfermedad. Esta noticia ha generado una profunda preocupación, ya que la interrupción de tratamientos oncológicos pone en riesgo inminente la vida de quienes necesitan continuidad en sus procedimientos.

A este panorama se sumó la Clínica Medical, que a partir del 5 de mayo confirmó cierres parciales en sus servicios de alta complejidad. La institución enfatizó que esta medida es consecuencia directa de las dificultades en el flujo de recursos y la abultada cartera pendiente de los aseguradores. El impacto de esta decisión se siente en varios puntos estratégicos de la capital, afectando las sedes de Toberín, Norte, Américas y Santa Juliana, lo que reduce drásticamente la oferta de salud en sectores clave de Bogotá.

La escalada de tensiones no se detuvo allí. Este miércoles 6 de mayo, la Clínica Universitaria Juan N. Corpas también anunció un recorte drástico en su atención. La situación en esta entidad es alarmante: sus empleados llevan varios meses sin recibir salarios y la capacidad de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) se ha visto reducida a solo cuatro camas habilitadas de las 16 disponibles. Un comunicado interno reveló la magnitud de las deudas que tienen las EPS con esta clínica: Famisanar adeuda más de 8.900 millones de pesos, seguida por Compensar con 7.764 millones, Sanitas con 5.458 millones y Salud Total con 3.903 millones. Incluso la ADRES tiene una deuda pendiente por 2.561 millones de pesos con esta institución.

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