La clave de las fuerzas de tarea es la coordinación. Hasta comienzos de este siglo, las guerrillas, principalmente de las Farc y el Eln, consiguieron una importante expansión, y hasta llegaron a sentir que era posible su objetivo de tomarse el poder por la vía de las armas. Avanzaban casi sin contratiempos debido a que las Fuerzas Militares las enfrentaban por separado. Ejército, Armada y Fuerza Aérea ni siquiera compartían inteligencia, o lo hacían después de superar trámites burocráticos. Una operación conjunta solo se lanzaba después de conseguir las firmas de los responsables de las tres fuerzas. Así, llegaban tarde a las áreas de operaciones a recoger heridos, o a contar muertos y secuestrados.
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La falta de coordinación permitió que al final de las negociaciones de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc, en 1996, esa guerrilla se fortaleciera hasta el punto de tener presencia en 30 departamentos del país. Incluso, 14 de sus frentes se instalaron en torno a Bogotá, acariciando su sueño anhelado. Uno de esos frentes fue el tristemente célebre 53, bajo las órdenes del cabecilla alias ‘Romaña’, que sembró el terror en la vía al Llano con sus ‘pescas milagrosas’, en las que ejecutaba secuestros masivos. El criminal se movía a sus anchas por la ausencia de coordinación entre las tres fuerzas militares.
Por las fuerzas de tarea cayeron ‘Mono Jojoy’ y ‘Alfonso Cano’
En 2003, durante el primer gobierno de Álvaro Uribe, se creó la primera fuerza de tarea conjunta en Colombia, con un esquema en el que un solo jefe militar tenía los recursos, equipos y hombres de las tres fuerzas militares, más las de la Policía. Es decir, ese jefe militar contaba con todas las capacidades. Se llamó Omega y fue instalada en la sierra de la Macarena, en el oriente del país. Su objetivo: atacar a los frentes de las Farc que estaba estrangulando a la capital y cortarles las líneas de contacto que tenía con los poderosos y temidos bloques oriental y sur de esa guerrilla.
Los resultados se dieron de inmediato. En su primer mes de operaciones, Omega atacó campamentos y capturó cabecillas, lo que hizo retroceder a las Farc y retrasar seriamente la consecución de su objetivo. Por eso, se crearon más fuerzas de tarea en otras zonas del país, todas con nombres inspirados en la mitología griega: Zeus, en Tolima; Apolo, en el Valle del Cauca; Titán, en Chocó; Quirón, en Arauca; Aquiles, en el bajo Cauca antioqueño; y Vulcano, en el Catatumbo. Por el trabajo de esas fuerzas de tarea fue posible abatir a cabecillas como alias ‘Jerónimo Galeano’, alias ‘Mono Jojoy’ y alias ‘Alfonso Cano’.
La dimensión de esos golpes estratégicos provocó a la postre que esa guerrilla abandonara su propósito de tomarse el poder por las armas y se sentara a una mesa de diálogo. Eso conduciría a la desmovilización de una muy buena parte de sus integrantes, aunque otros prefirieron continuar alzados en armas. Otros de los que se desmovilizaron también decidieron regresar al monte para seguir delinquiendo. A los que no estuvieron en el proceso desde el comienzo y a los que desertaron del mismo se les conoce como disidencias de las Farc, aunque para los acérrimos detractores de ese proceso de paz siguen siendo lo mismo.
Las fuerzas de tarea conjunta siguieron operando y conteniendo a los grupos armados hasta el gobierno de Gustavo Petro, que decidió suprimir varias de ellas: Omega, Titán, Hércules y Quirón, y modificar los comandos conjuntos para reestructurar las Fuerzas Militares. De esa manera se vieron diezmadas las capacidades de disuadir y contener el accionar de los grupos armados ilegales, lo que a la postre produjo un efecto contrario: su crecimiento y expansión. Ya no amenazan con estrangular a la capital. El conflicto cambió y ahora el riesgo está en que consoliden su dominio en regiones enteras para imponer sus economías ilegales.
Urano, la fuerza de tarea que activó De la Espriella
Ahora, el presidente Abelardo de la Espriella reactiva la estrategia de las fuerzas de tarea para enfrentar los nuevos retos que imponen los grupos armados ilegales, y también con objetivos renovados. Acaba de poner en marcha la Fuerza de Tarea Urano, integrada por capacidades operativas y de inteligencia del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, en coordinación con la Policía Nacional, para combatir un delito específico: el robo de hidrocarburos en los departamentos de Cesar y Norte de Santander. Aunque el acto oficial de presentación de Urano fue en Valledupar, su base estará ubicada en el municipio de Aguachica (Cesar).
Hasta ahora, las fuerzas de tarea habían estado enfocadas en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, pero lo que ocurre con el robo de hidrocarburos ameritaba también una respuesta seria. Según De la Espriella, en Colombia, los grupos armados ilegales han robado, en lo que va de este año, 1,2 millones de barriles de hidrocarburos, lo que representa un valor superior a los 771.000 millones de pesos. Urano desplegará sus capacidades en corredores estratégicos como Tamalameque–Aguachica y la vía entre Tamalameque y Ocaña, a lo largo del poliducto, donde se han identificado estructuras dedicadas al robo de hidrocarburos, incluido el Eln.
Además, sus acciones contra el robo de combustible no se limitarán al cierre de válvulas clandestinas. “Si la fuerza pública encuentra una válvula clandestina y se limita a cerrarla, puede resolver el problema por unas horas. Pero si permanecen intactos el que financia la operación, el que transporta el combustible, el que lo almacena, el que lo compra y el que lo recibe finalmente, no hemos desmontado nada”, les dijo De la Espriella a las 1.200 unidades que conforman la nueva fuerza de tarea. Por eso, anunció que su Gobierno seguirá la ruta del dinero ilegal para identificar a los responsables y las estructuras que se benefician de estas rentas.
La especial atención en este delito obedece a que el combustible robado alimenta otras economías criminales. “Sirve como insumo para la producción de cocaína, para la minería ilegal y genera rentas que fortalecen estructuras terroristas”, dijo De la Espriella. “Urano habrá cumplido su misión cuando logremos quebrar la viabilidad del negocio criminal de los hidrocarburos, reducir de manera sostenida su capacidad y evitar que esa culebra vuelva a regenerarse”.
Pero Urano es más. Representa una nueva etapa también en la forma como Colombia va a enfrentar a los grupos armados ilegales, marcada por la decisión del nuevo gobierno de no negociar y de aplicar en el país las directrices del Escudo de las Américas, la iniciativa más amplia de Estados Unidos en la región contra el narcotráfico y el terrorismo.
Balance del terremoto, según el presidente
El presidente Abelardo de la Espriella hizo la primera alocución presidencial y allí dio actualización oficial sobre las personas que han muerto, han sido afectadas e hizo otros anuncios sobre lo que hará en el país en los próximos días, superada la primera etapa.
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