Durante 15 meses, entre 1980 y 1981, Viña del Mar, en Chile, vivió una serie de asesinatos que sembró el miedo entre las parejas que buscaban un lugar apartado para estar juntas. Diez personas murieron en distintos ataques nocturnos y varias mujeres sobrevivieron a agresiones. La ciudad buscaba a un asesino desconocido, pero la respuesta estaba dentro de la propia Policía.
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El caso comenzó en agosto de 1980, cuando Enrique Gajardo, de 35 años, fue baleado cerca del Jardín Botánico. La mujer que lo acompañaba sobrevivió al ataque. En noviembre, el médico Alfredo Sánchez, de 34 años, murió en circunstancias similares cerca del estadio Sausalito. Su novia también logró sobrevivir.
Los crímenes continuaron en febrero de 1981, cuando Fernando Lagunas y Adelia González fueron asesinados cerca del estero Marga Marga. En mayo, la víctima fue Luis Morales, un taxista de 33 años. Después, en julio, Jorge Hinostroza murió durante otro ataque en el que su pareja fue agredida delante de su hija pequeña.
La violencia alcanzó también a otros dos hombres: el taxista Raúl Haedo y Óscar Noguera. El último doble homicidio ocurrió el 1 de noviembre de 1981, cuando Roxana Venegas, de 22 años, y Jaime Ventura fueron asesinados bajo el puente Capuchinos.
La seguidilla de ataques afectó la vida nocturna y el turismo de la llamada Ciudad Jardín. Mientras Carabineros y la Policía de Investigaciones adelantaban pesquisas por separado, esta última concentró sus sospechas en Luis Googler Díaz, un director bancario perteneciente a una familia influyente. Fue detenido y, según los investigadores, confesó. Sin embargo, denunció que había sido torturado para admitir los crímenes y quedó en libertad por falta de méritos. Nunca fue condenado por esos homicidios.
El policía que reconoció al sospechoso
La pista decisiva apareció dentro de Carabineros. El cabo Juan Quijada trabajaba en la central de comunicaciones de la Primera Comisaría de Viña del Mar y conocía los reportes y descripciones entregados por testigos. Algunos detalles, como la ropa y los movimientos del responsable, le resultaban familiares.
Si quiere conocer qué pasó con esta historia, vea el siguiente video:
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