Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Nov 30, 2025 - 9:50 am
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La noche del 28 de noviembre en Bogotá estuvo marcada por un acontecimiento peculiar: mientras en el estadio El Campín miles de espectadores asistían al concierto de Dua Lipa, a tan solo unos metros, Yandel preparaba una velada única en el Movistar Arena. El cantante puertorriqueño asumió el riesgo de organizar un espectáculo sinfónico centrado en el reguetón, un género que tradicionalmente se asocia a lo popular y lo urbano. Frente a semejante competencia, y pese a los pronósticos adversos, el evento logró un lleno total. El público, lejos de permanecer estático en sus asientos, optó por bailar y cantar de principio a fin, evidenciando el magnetismo del espectáculo y la capacidad de convocatoria del artista, según describió El Espectador.

La jornada comenzó puntualmente a las 8:55 p.m., cuando la Filmo Orchestra —dirigida por Javier Martínez— se encargó de afinar los últimos acordes. Desde el inicio, se hizo evidente la intención de unir dos universos musicales aparentemente irreconciliables: la música sinfónica, con su rigurosidad formal y sus arreglos instrumentales, y el reguetón, que toma su identidad de la calle y de la espontaneidad. Sin embargo, la fusión se percibió armónica, dando lugar a una experiencia sonora novedosa que fue celebrada por todos los asistentes.

Al entrar Yandel en el escenario, el Movistar Arena se transformó en una explosión colectiva de emociones. Cada canción del repertorio sirvió como un repaso histórico por el género urbano; temas como "Permítame", "Abusadora", "Te Siento", "El Teléfono", "Encantadora" y "Yandel 150" desencadenaron recuerdos y emociones en el público. El espectáculo adquirió un carácter nostálgico, pues muchos de los asistentes reconocieron en estos temas las canciones que marcaron etapas importantes de sus vidas y evocaron la evolución del reguetón a lo largo de los años.

Uno de los momentos más aclamados fue la aparición de Gadiel, hermano de Yandel y figura reconocida del movimiento urbano. Su participación añadió un componente familiar y emotivo a la noche, consolidando el evento como un homenaje colectivo a la historia del reguetón y al legado de quienes lo han forjado. Durante todo el show, Yandel se mostró agradecido con el público bogotano, reiterando su admiración y afecto a quienes coreaban cada uno de sus éxitos.

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El único elemento que generó opiniones divididas fue la duración del espectáculo, que concluyó tras apenas hora y media de música. En una ciudad que acostumbra a conciertos extensos, la despedida pareció abrupta. No obstante, la estructura propia de los espectáculos sinfónicos exige tiempos más acotados y una mayor disciplina en la ejecución, lo cual explicaría el cierre temprano. A pesar de ello, la audiencia no salió decepcionada; por el contrario, muchos continuaron cantando y celebrando incluso al abandonar el recinto, demostrando que la experiencia vivida superó las expectativas y dejó huella entre los asistentes. La presentación reafirmó la capacidad del reguetón para renovarse y adaptarse a nuevos formatos sin perder su autenticidad.

¿Por qué el reguetón sinfónico ha logrado conectar con públicos tan diversos?

El cruce entre la música sinfónica y el reguetón, como se evidenció en el concierto de Yandel en Bogotá, responde a una búsqueda de nuevas experiencias para el público y a la evolución misma de los géneros musicales. Fusionar la emocionalidad y el poder de la orquesta con la fuerza rítmica y popular del reguetón permite atraer tanto a quienes disfrutan del género urbano clásico como a quienes valoran la riqueza instrumental de la música académica. Según lo narrado en El Espectador, el formato rompe barreras y abre espacios de diálogo cultural.

Esta mezcla también evidencia cómo las músicas urbanas han ganado reconocimiento en escenarios tradicionales y formales, legitimando trayectorias y acercando generaciones diversas a un mismo evento. El público responde con entusiasmo a propuestas inesperadas porque, más allá de la novedad, encuentra un terreno común para el encuentro y la celebración.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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