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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     May 26, 2026 - 8:12 am

A menos de una semana para que se abran las urnas en la primera vuelta presidencial de este 31 de mayo de 2026, el tablero electoral colombiano sufrió un fuerte sacudón que demuestra, una vez más, que en la política nacional no hay verdades escritas en piedra y que todo es estrictamente dinámico. El exembajador Roy Barreras, uno de los estrategas más camaleónicos y astutos del poder en las últimas décadas, citó a una sorpresiva rueda de prensa para destapar una carta que muchos leen como el inicio de una calculada maniobra de supervivencia y posicionamiento burocrático de cara al futuro inmediato del país.

Barreras anunció de manera estratégica que, aunque se mantendrá formalmente en la contienda para medir sus fuerzas en esta primera parada, su voto y el de su estructura irían directo para el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, en un escenario de segunda vuelta. Sin embargo, fiel a su estilo de jugador de ajedrez, el anuncio no vino gratis; Roy condicionó este eventual respaldo a que el progresismo asuma compromisos inamovibles, tales como el respeto estricto a la Constitución, la separación de poderes y la autonomía del Congreso de la República, además de poner sobre la mesa debates álgidos como la paz total, la propuesta de una constituyente y el manejo de la deuda pública.

Esta jugada es la viva radiografía de la máxima que dicta que “la política es dinámica”. Barreras, quien ha navegado con éxito por las corrientes del uribismo, el santismo y el petrismo, sabe perfectamente cuándo y cómo mover sus fichas antes de que el barco de la primera vuelta zarpe definitivamente.

Al declarar un apoyo condicionado a Cepeda —con quien curiosamente aseguró no hablar desde hace varios días—, el político no solo se desmarca de una derrota prematura este domingo, sino que se posiciona de inmediato como el puente dorado y el “validador institucional” que el ala más radical de la izquierda necesita para atraer a los sectores moderados y de centro en el definitivo balotaje.

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El movimiento de Roy Barreras se suma al de otros líderes como Carlos Caicedo, quien directamente se bajó del tablero electoral para aterrizar de lleno en las huestes de Iván Cepeda. De esta manera, mientras los ciudadanos intentan asimilar los discursos de campaña, los caciques políticos reafirman que las ideologías en Colombia suelen ser flexibles cuando se trata de asegurar un espacio en la foto del poder. La gran incógnita que se resolverá este fin de semana es si el electorado premiará este pragmatismo dinámico o si, por el contrario, castigará en las urnas las volteretas estratégicas de última hora.

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