La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) impuso una millonaria sanción a la Corporación de Abastos de Bogotá (Corabastos) y a varios de sus directivos tras comprobar maniobras para bloquear el ingreso de nuevos competidores. La controversia surgió por el intento fallido de Jerónimo Martins, firma dueña de las tiendas Ara, de instalar un modelo de negocio mayorista en la central.
#Atención 🚨 #LaSICDelCambio sancionó a Corabastos por limitar la libre competencia en la principal central mayorista del país. La entidad impuso multas y ordenó eliminar barreras de acceso que restringían la entrada de nuevos comerciantes y afectaban precios, calidad y variedad. pic.twitter.com/jahXEHZ3cd
— Superintendencia de Industria y Comercio 🇨🇴 (@sicsuper) May 6, 2026
La autoridad de competencia estableció una multa de 260’000.000 de pesos contra la corporación, sumada a otros 71’000.000 de pesos que deberán pagar directivos de la entidad. El motivo central de la sanción radica en la modificación del reglamento interno con el fin de impedir la entrada de comerciantes con “ciertas características” que representaban un desafío comercial para los actuales arrendatarios.
La génesis de este conflicto se remonta a 2022, cuando se conoció el interés de Jerónimo Martins de aterrizar en Corabastos. Sin embargo, no buscaban abrir un local de Tiendas Ara, sino una sede de su formato mayorista denominado Bodega El Canasto.
Según las investigaciones de la SIC, la multinacional alcanzó a negociar el arrendamiento de seis bodegas dobles dentro de las instalaciones de la central. No obstante, el contrato nunca se materializó debido a un cambio repentino en la normativa interna de Corabastos.
El informe motivado de la Superintendencia detalla que se modificó el artículo 19 del reglamento interno de funcionamiento (RIF). Esta reforma incluyó una prohibición expresa para el ingreso de:
- Grandes almacenes.
- Almacenes de cadena o por departamentos.
- Supermercados e hipermercados.
El argumento utilizado en su momento por la administración de la central fue evitar la llegada de actores que pudieran “afectar los precios de los productos que se comercializan al interior de Corabastos”.
La Delegatura de la SIC fue enfática al señalar que este cambio de reglas no fue fortuito. La entidad corroboró que la decisión de restringir el ingreso de nuevos competidores tuvo su origen en presiones ejercidas por los mismos comerciantes de la central.
“Manifestaron a la administración su preocupación frente a la posibilidad de que la entrada de dichos actores generara una reducción sustancial en los precios de los productos y, en consecuencia, afectara su capacidad de competir”, aseguró la Superintendencia.
Ante este panorama, la Superindustria no solo aplicó la sanción económica, sino que emitió una orden administrativa de cumplimiento inmediato: Corabastos debe eliminar de forma definitiva las restricciones de entrada para nuevos competidores. Esto significa que la central no podrá oponerse legalmente a la llegada de multinacionales o grandes superficies que deseen operar bajo sus techos.
No obstante, la Superintendencia informa que esta decisión se encuentra en proceso de notificación respecto de algunos de los sancionados y, por tanto, no está en firme. Contra ella procede el recurso de reposición ante el despacho de la Superintendente de Industria y Comercio.
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