El 4 x 1.000 vuelve a estar en el centro del debate en Colombia, con varias iniciativas que buscan desmontarlo de manera gradual.
El gravamen nació en 1998 como una medida temporal durante una crisis financiera, con una tarifa de 2 x 1.000, pero con el tiempo se convirtió en un impuesto permanente y aumentó hasta la tarifa actual.
Entre las propuestas está reducirlo a 3 x 1.000 en 2027, 2 x 1.000 en 2028, 1 x 1.000 en 2029 y llevarlo a cero en 2030. Otras iniciativas plantean eliminarlo para traslados de dinero entre cuentas o productos financieros del mismo titular.
El principal obstáculo para acabar con el impuesto es fiscal. El recaudo pasó de $880.000 millones en 1999 a cerca de $16,2 billones en 2025, según cifras de la Dian. Por ello, expertos advierten que eliminarlo implicaría encontrar nuevas fuentes de recursos para el Estado.
Además, la aplicación de cambios recientes en la exención del GMF ha enfrentado dificultades tecnológicas para consolidar los movimientos de cada usuario entre diferentes entidades financieras.
El debate, por tanto, no solo gira en torno a eliminar el 4 x 1.000, sino a definir el ritmo del desmonte y cómo reemplazar sus ingresos.
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