La propuesta hace parte de un paquete de recomendaciones presentado este miércoles 18 de febrero, enfocado en fortalecer el desarrollo económico y social de Colombia entre 2026 y 2030, con especial énfasis en la inclusión financiera y la modernización de los sistemas de pago.
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El llamado impuesto a los movimientos financieros ha sido, durante más de dos décadas, una de las fuentes de recaudo más importantes para el Estado. Sin embargo, Anif considera que este gravamen se ha convertido en un obstáculo para la formalización económica y el crecimiento de las transacciones digitales.
¿Por qué Anif propone eliminar el 4×1.000?
Según el análisis del centro de investigación, el principal problema de este impuesto es que desincentiva el uso del sistema financiero formal, explica Portafolio. Cada vez que una persona retira dinero o hace ciertos movimientos, debe pagar el equivalente a cuatro pesos por cada mil pesos movilizados.
Para Anif, este esquema tiene varios efectos negativos:
- Incentiva el uso del efectivo.
- Reduce el uso de transferencias electrónicas.
- Desestimula la bancarización.
- Afecta el crecimiento del comercio digital.
- Distorsiona el funcionamiento eficiente de la economía.
El presidente de Anif, José Ignacio López, explicó que la eliminación del impuesto no sería inmediata, sino progresiva. La propuesta consiste en reducirlo medio punto por año, en un proceso que tomaría al menos dos periodos presidenciales.
“Es un impuesto muy distorsionante, estamos trabajando en hacerlo de forma gradual, para bajarlo medio punto por año, lo que tardaría al menos dos Gobiernos, para ir recalibrando las finanzas”, señaló López en declaraciones al diario La República.
Uno de los principales retos de desmontar el 4×1.000 es su impacto en las finanzas públicas. De acuerdo con los cálculos de Anif, el costo fiscal sería de aproximadamente 1,1 billones de pesos en el primer año.
Esto significa que el Gobierno dejaría de recibir una parte importante de sus ingresos. Sin embargo, el centro de estudios sostiene que esta pérdida inicial podría compensarse con beneficios económicos a mediano y largo plazo.
La lógica detrás de esta propuesta es que, al eliminar un impuesto que castiga las transacciones financieras, más personas y empresas utilizarán el sistema bancario, lo que fortalecería el crecimiento económico.
La propuesta también busca acelerar la inclusión financiera, uno de los retos históricos del país. Aunque Colombia ha avanzado en bancarización en los últimos años, todavía existe un alto uso del efectivo, especialmente en sectores informales.
Anif considera que el 4×1.000 es un obstáculo clave en este proceso, ya que encarece el uso del sistema financiero formal.
Desde el centro de investigación califican este gravamen como un impuesto “antitécnico”, debido a que no se basa en la capacidad económica del contribuyente, sino en el simple movimiento del dinero. Esto significa que no distingue entre personas con altos o bajos ingresos, ni entre transacciones productivas o personales.
Aunque la propuesta aún no es una decisión oficial del Gobierno, sí pone sobre la mesa un debate clave sobre el futuro del sistema tributario colombiano y el papel que juega el 4×1.000 en la economía.
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