La entrega de estas transferencias monetarias se realiza entre el 17 de abril y el 4 de mayo, con una inversión cercana a los 708.000 millones de pesos, según informó Prosperidad Social.
El subsidio está enfocado en personas mayores de 54 años en el caso de las mujeres y de 59 años para los hombres.
Los montos varían dependiendo de la edad: quienes apenas ingresan al programa reciben alrededor de 80.000 pesos por ciclo, mientras que las mujeres mayores de 60 años y los hombres mayores de 65 reciben hasta 230.000 pesos mensuales, con el objetivo de ayudarles a superar la pobreza extrema.
Los pagos se realizan a través de redes como SuperGiros y SuRed, que cuentan con más de 31.000 puntos en todo el país, facilitando el acceso tanto en zonas urbanas como rurales. Este cambio reemplaza al Banco Agrario como operador principal.
El programa busca fortalecer la protección social y mejorar la calidad de vida de los adultos mayores, alineado con la meta del Gobierno de ampliar la cobertura del llamado bono pensional y garantizar ingresos básicos a esta población.
Subsidios en Colombia y por qué son claves para miles
Los subsidios en Colombia cumplen un papel clave para reducir desigualdades y proteger a la población más vulnerable. En un país donde persisten brechas de ingreso, informalidad laboral y acceso limitado a servicios, estas ayudas permiten garantizar condiciones mínimas de bienestar, especialmente para adultos mayores, familias en pobreza y personas sin ingresos estables.
Programas como Colombia Mayor o las transferencias monetarias condicionadas ayudan a cubrir necesidades básicas como alimentación, salud y vivienda. Esto no solo mejora la calidad de vida de los beneficiarios, sino que también reduce indicadores de pobreza extrema y exclusión social.
Además, los subsidios tienen un efecto positivo en la economía. Al entregar recursos a hogares de bajos ingresos, se impulsa el consumo local, lo que dinamiza pequeños comercios y economías regionales. También contribuyen a la estabilidad social, al disminuir tensiones derivadas de la desigualdad.
Sin embargo, su efectividad depende de una buena focalización y control, para evitar fraudes o dependencia excesiva. Bien gestionados, los subsidios no son un gasto innecesario, sino una inversión social que fortalece el desarrollo humano, promueve la equidad y crea oportunidades para que más personas puedan salir adelante y participar activamente en la economía.
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