La situación fiscal de Colombia volvió a encender las alertas entre expertos, pero esta vez con una cifra que aterriza el problema al bolsillo de la gente: si hoy se quisiera saldar toda la deuda pública, a cada ciudadano le correspondería aportar cerca de 20 millones de pesos. El dato, expuesto por la Anif, muestra la magnitud de un desbalance que se ha acumulado durante décadas.
(Ver también: Alivio para deudores de la Dian: tendrán beneficio para pagar con muy baja tasa)
Para entenderlo fácil: el país, como un hogar, lleva años gastando más de lo que recibe. Esa diferencia se ha cubierto con créditos y hoy la cuenta es tan alta que equivale a cerca del 60 % de todo lo que produce la economía en un año (PIB). Ese nivel no es menor, de hecho, según el análisis, solo se había visto en épocas de fuerte inestabilidad como finales del siglo XIX.
El contraste también es diciente. Hace unos 35 años, la deuda por persona rondaba los 2 millones de pesos. Hoy la cifra se multiplicó por diez, lo que refleja un deterioro sostenido en las finanzas públicas. El problema no es de un solo gobierno, sino de un patrón repetido: en más de tres décadas, Colombia apenas logró tener superávit en contadas ocasiones, mientras que la mayoría del tiempo ha tenido que endeudarse para cubrir sus gastos.
En los últimos años, la situación se agravó. Déficits fiscales consecutivos, mayores gastos y el impacto de crisis como la de 1999 o la pandemia terminaron presionando aún más las cuentas del Estado. Para 2025, la deuda neta ya se ubicaba cerca del 58 % del PIB, dejando poco margen de maniobra.
Pero este no es un problema lejano. El alto endeudamiento tiene efectos concretos: cuando los mercados perciben más riesgo, el país debe pagar intereses más altos por nuevos préstamos. Eso significa que cada vez más dinero del presupuesto se destina a pagar deuda y menos a sectores clave como salud, educación o infraestructura.
(Ver también: Datacrédito lanzó salvavidas a morosos en Colombia: auxilio para no ahogarse en deudas)
En ese escenario, los expertos advierten que el país entra en una zona delicada. No solo aumenta la vulnerabilidad frente a crisis externas, sino que también se reduce la capacidad de reacción del Gobierno. Por eso, el llamado es a hacer ajustes en el gasto y mejorar la eficiencia del uso de los recursos, antes de que la deuda siga creciendo hasta niveles difíciles de manejar.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO