Por: El Colombiano

El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...

Este artículo fue curado por pulzo   May 3, 2026 - 10:16 am
Visitar sitio

Durante las últimas dos décadas, Colombia ha experimentado un pronunciado descenso en su natalidad: hoy nacen la mitad de los niños que hace veinte años. De acuerdo con datos recopilados por El Colombiano y provenientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), esta disminución no constituye una simple proyección, sino una realidad tangible que está incidiendo directamente en múltiples sectores sociales. Las cifras revelan consecuencias inmediatas como el cierre de jardines infantiles, la desocupación de aulas escolares y una presión creciente sobre las finanzas tanto del sistema de salud como el de pensiones. En Medellín, por ejemplo, ya se han cerrado 16 instituciones educativas desde 2023 y se han perdido 200 camas obstétricas, concreta muestra de que la crisis demográfica empieza a transformar la estructura de servicios básicos.

Esta transformación ha comenzado a invertir la clásica pirámide poblacional colombiana. Tradicionalmente, la base de la pirámide, conformada por infantes, era la más ancha, seguida de una proporción menor de adultos y una cima estrecha de adultos mayores. Hoy, las generaciones jóvenes se encogen y la franja de adultos mayores crece de forma visible. Como lo explica Carlos Vasco, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas, los adultos de edad avanzada ya ocupan un espacio mucho más relevante en la población total, tendencia que caracteriza a la mayoría de los municipios antioqueños y que no parece detenerse en el corto plazo.

Este cambio demográfico no es exclusivo de Colombia; fenómenos semejantes han ocurrido en Japón y Europa, aunque allí tomaron generaciones. En el territorio nacional, sin embargo, el proceso ha resultado acelerado, en parte catalizado por la pandemia del COVID-19, que llevó a muchos ciudadanos a reconsiderar la decisión de tener hijos, según Jairo Humberto Restrepo Zea, profesor de Economía y coordinador del Grupo de Economía de la Salud de la Universidad de Antioquia.

Los expertos coinciden en que los efectos se perciben ya en el cierre de colegios y, progresivamente, impactarán la universidad y el mercado laboral. Vasco advierte que a medida que los hogares colombianos cuentan con menos hijos, la demanda de jardines infantiles, instituciones educativas y servicios maternos disminuye, mientras que crece el requerimiento de centros de día, residencias geriátricas y programas de recreación para adultos mayores que enfrentarán varias décadas de vida tras la jubilación.

Lee También

Esta transformación exige una reconfiguración de los recursos y servicios disponibles. Las instituciones de salud afrontan un reto fiscal considerable, ya que menos trabajadores jóvenes deberán sostener un sistema que demanda cada vez más atención para enfermedades crónicas: diabetes, cáncer, afecciones cardiovasculares y demencia, cuyo tratamiento implica altos costos. Tal como lo señaló la directora del DANE, Piedad Urdinola, el mayor riesgo ante el envejecimiento poblacional no es necesariamente el colapso pensional, sino el incremento del gasto en salud, teniendo en cuenta que la sostenibilidad financiera depende del número de cotizantes formales en el sistema.

El desequilibrio demográfico augura también un cambio en el mercado laboral. Actualmente, Colombia atraviesa un “bono demográfico”, periodo en el cual la mayoría de su población está en edad productiva, situación favorable que permite acumular riqueza y prepararse para el futuro envejecimiento masivo. Sin embargo, este beneficio es temporal y solo se traducirá en ventajas si se logran reducir las tasas de desempleo, aumentar los ingresos y fomentar el ahorro nacional. Urdinola enfatiza la importancia de aprovechar la capacitación de las mujeres y la formalización de la economía del cuidado, como estrategias para consolidar la productividad y promover el ahorro ante la inminente transformación social.

En cuanto a políticas públicas, los analistas consultados subrayan que no es suficiente incentivar financieramente la natalidad. Países como Hungría o Francia han intentado estimular los nacimientos mediante transferencias directas y servicios gratuitos, obteniendo resultados poco contundentes. En Colombia existen incentivos en el Código Laboral, como licencias de maternidad y reducción en semanas de cotización, pero la evidencia muestra que los factores culturales y estructurales pesan más que los incentivos económicos a la hora de decidir tener hijos.

En consecuencia, la adaptación del Estado, la economía y todas sus instituciones luce como el escenario más realista. Desde la reconversión de infraestructura educativa hasta la reforma del sistema de salud y pensiones, la clave será preparar a la sociedad para convivir con una pirámide poblacional invertida. Según los expertos, la llamada “Economía Plateada” puede transformarse en un nicho de innovación en salud, vivienda y servicios financieros, si se actúa con visión de futuro y pragmatismo en la toma de decisiones públicas.

¿Qué significa la "Economía Plateada" y por qué puede ser una oportunidad para Colombia?

En el contexto del envejecimiento poblacional, la "Economía Plateada" se refiere a todas las actividades, productos y servicios orientados específicamente a satisfacer las necesidades de la población mayor. Para Colombia, cuyo ritmo de envejecimiento se acelera, este concepto se vuelve especialmente relevante. Los expertos consultados por El Colombiano sostienen que ver el envejecimiento como un nicho para la innovación social y empresarial puede permitir el desarrollo de ofertas en salud avanzada, viviendas adecuadas a las necesidades de los mayores y productos financieros que respondan a la nueva realidad demográfica.

Reconocer la "Economía Plateada" como una oportunidad implica movilizar sectores públicos y privados para afrontar el reto poblacional integrando a los adultos mayores como actores activos de la economía. Esto ayudará a mitigar los riesgos asociados al incremento del gasto en salud y la presión sobre los sistemas de protección social, mientras se exploran nuevas alternativas de crecimiento económico y cohesión social.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

* Pulzo.com se escribe con Z

Lee todas las noticias de economía hoy aquí.