El anuncio del presidente Gustavo Petro sobre implementar una inversión forzosa para financiar la emergencia climática abrió un fuerte debate entre el Gobierno, la banca y varios exministros de Hacienda.
La medida obligaría a las entidades financieras a destinar parte de los recursos captados del público a instrumentos definidos por el Estado, lo que, según críticos, impactaría a cerca de 38 millones de ahorradores en el país.
Desde Asobancaria y exministros como José Manuel Restrepo se advierte que la iniciativa reduciría la rentabilidad de los depósitos y encarecería el crédito.
Se estima que las tasas podrían subir entre 50 y 100 puntos básicos, afectando la inversión privada y reduciendo el crecimiento económico en 0,3 puntos porcentuales del PIB.
También se proyecta una disminución de la cartera de crédito cercana a 0,9 puntos. El presidente Gustavo Petro defiende la propuesta como un mecanismo necesario para financiar la emergencia climática, cuestionando la negativa del sector financiero.
Actualmente ya existe una inversión forzosa en Colombia a través de los Títulos de Desarrollo Agropecuario (TDA), administrados por Finagro, destinados a impulsar el crédito agropecuario. La banca insiste en que nuevas obligaciones limitarían recursos para otros sectores y aumentarían la llamada represión financiera.
Qué es la inversión forzosa y cómo funciona en Colombia
La inversión forzosa en Colombia es un mecanismo regulatorio mediante el cual el Estado obliga a las entidades financieras a destinar una parte de los recursos que captan del público a instrumentos específicos definidos por la ley. Su objetivo es garantizar financiación para sectores considerados estratégicos o prioritarios para la economía.
Actualmente, el principal ejemplo es la obligación de invertir en los Títulos de Desarrollo Agropecuario (TDA), emitidos por Finagro. Estos títulos deben ser adquiridos por los bancos con un porcentaje de los depósitos que reciben, como cuentas de ahorro o CDT.
Los recursos obtenidos se utilizan para financiar créditos del sector agropecuario en condiciones especiales. En la práctica, el banco no puede usar libremente todo el dinero captado, porque una fracción debe destinarla a estos instrumentos.
Aunque los TDA generan una rentabilidad, esta suele ser menor que la que podría obtener la entidad en otras inversiones.
Por eso, el sector financiero sostiene que la inversión forzosa puede reducir la disponibilidad de crédito para otros sectores y presionar al alza las tasas de interés.
Este mecanismo ya existe en Colombia y forma parte de las herramientas de política pública para dirigir recursos hacia actividades específicas consideradas de interés nacional.
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