Durante mucho tiempo tuve una regla bastante sencilla para comprar ropa deportiva: si me gustaba y me quedaba bien, me la llevaba. No revisaba demasiado el material. Tampoco pensaba en qué tipo de ejercicio iba a hacer con ella.
(Vea también: Qué dice la psicología de quienes alistan ropa desde la noche anterior; no es conducta obsesiva)
Una camiseta podía terminar sirviendo para ir al gimnasio, salir a caminar o jugar un partido de fútbol el fin de semana. Hasta que empecé a notar algo.
Algunas prendas me resultaban cómodas durante una sesión de entrenamiento, mientras que otras se pegaban al cuerpo, acumulaban demasiado calor o terminaban completamente empapadas de sudor.
Fue entonces cuando entendí que elegir ropa deportiva no es solamente una cuestión de estilo. Hay varios detalles que conviene revisar antes de comprar.
¿Cómo elegir ropa deportiva?
Lo primero que cambié fue mi manera de mirar las prendas. Antes comenzaba por el diseño. Ahora empiezo por una pregunta mucho más sencilla:
¿Para qué voy a utilizarla? No necesito exactamente la misma ropa para correr que para hacer pesas, practicar ciclismo, jugar fútbol o simplemente caminar. El movimiento, la intensidad y las condiciones del lugar pueden ser completamente diferentes.
Por eso, antes de mirar colores o diseños, empecé a revisar cuatro aspectos: material, ajuste, transpirabilidad y tipo de actividad.
¿Qué material es mejor para la ropa deportiva?
Este fue probablemente uno de los cambios más importantes. Algunas prendas están fabricadas con materiales que favorecen la evacuación de la humedad y permiten que el sudor se distribuya y se seque con mayor facilidad. Eso puede resultar especialmente útil durante entrenamientos intensos.
También hay prendas con mezclas de diferentes fibras y características específicas dependiendo del deporte. Por eso, más que buscar un material que sea ‘el mejor’ para todo, aprendí a revisar qué necesita mi actividad física.
Si voy a correr, por ejemplo, me interesa especialmente que la prenda sea ligera y permita manejar bien la humedad. Para entrenamiento de fuerza, además, quiero libertad de movimiento.
Y si voy a realizar una actividad al aire libre, también tengo que pensar en factores como el clima y la protección.
¿La ropa deportiva debe quedar ajustada o suelta?
Esta era otra cosa que antes elegía simplemente por gusto. Con el tiempo descubrí que el ajuste también depende del entrenamiento.
Una camiseta demasiado grande puede resultar incómoda durante determinados ejercicios, mientras que una prenda excesivamente ajustada puede limitar el movimiento si no está diseñada para esa actividad.
La clave para mí empezó a ser encontrar un punto en el que la ropa acompañara el movimiento sin convertirse en una distracción. En prendas como leggings, shorts, camisetas o tops deportivos, además, la talla puede variar bastante entre marcas.
Por eso no conviene asumir que una talla determinada tendrá exactamente el mismo ajuste en todas las prendas.
¿Qué ropa usar para entrenar en el gimnasio?
Cuando voy al gimnasio, ahora busco prendas que me permitan moverme con facilidad. En ejercicios como sentadillas, estocadas, press o movimientos que implican diferentes rangos de movimiento, una ropa incómoda puede terminar afectando la sesión.
Por eso suelo fijarme especialmente en:
- Libertad de movimiento.
- Comodidad.
- Capacidad para manejar el sudor.
- Costuras que no generen molestias.
- Ajuste adecuado.
- Material acorde con la intensidad del entrenamiento.
Y hay otro detalle que aprendí con la experiencia: no siempre necesito la misma ropa para todas las sesiones. Una rutina ligera y un entrenamiento intenso pueden generar necesidades diferentes.
¿Qué ropa deportiva es mejor para correr?
Cuando empecé a correr, cometí un error bastante común: pensar que cualquier camiseta y cualquier short servían. En realidad, durante una carrera hay un movimiento repetitivo durante mucho tiempo.
Por eso empecé a prestar más atención a peso, transpirabilidad, ajuste y comodidad.
También descubrí que una prenda que se siente bien durante diez minutos puede comportarse de manera completamente diferente después de una hora.
Para running, además de la ropa, hay elementos que adquieren mucha importancia, como los tenis para correr, especialmente cuando las distancias aumentan.
La ropa no hace que alguien corra más rápido por sí sola, pero sí puede evitar que una prenda incómoda termine convirtiéndose en otro problema durante el recorrido.
¿Cómo elegir ropa deportiva según el clima?
Aquí también tuve que cambiar mis hábitos. No es lo mismo entrenar en un gimnasio cerrado que salir a correr al aire libre.
Cuando hace calor, empecé a priorizar prendas ligeras y con buena capacidad para manejar la humedad. Cuando entreno en temperaturas más bajas, la estrategia cambia.
En lugar de depender de una sola prenda muy gruesa, puede ser más práctico utilizar capas que permitan adaptarse a los cambios de temperatura. Y si entreno al aire libre, también tengo que considerar lluvia, viento y exposición al sol.
Es decir, elegir ropa deportiva también implica mirar dónde voy a utilizarla.
¿Qué debo revisar antes de comprar ropa deportiva?
Después de varios errores, terminé haciendo una pequeña lista mental antes de comprar. Primero pienso en el deporte o actividad para la que quiero la prenda.
Después reviso el material y las características que ofrece. Luego miro la talla y, cuando es posible, las medidas específicas de la marca. También reviso las costuras, el tipo de cintura, los bolsillos si los necesito y cualquier detalle que pueda afectar el movimiento.
Y finalmente pienso en algo que antes ignoraba por completo: ¿Realmente voy a utilizar esta prenda?
Porque tener un armario lleno de ropa deportiva que no utilizo no sirve de mucho.
¿Cuánta ropa deportiva necesito?
No existe una cantidad exacta que funcione para todo el mundo. En mi caso, fue más útil tener prendas que pudiera rotar durante la semana que comprar muchos conjuntos simplemente porque estaban en oferta.
Si entreno varios días, necesito suficientes prendas para poder mantener una buena rotación mientras las demás se lavan. También depende del deporte.
Alguien que corre regularmente puede necesitar una selección diferente a una persona que va al gimnasio o practica ciclismo. Por eso, antes de comprar cinco camisetas nuevas, ahora pienso en qué me hace falta realmente.
El error que dejé de cometer al comprar ropa deportiva
Mi mayor aprendizaje fue dejar de comprar ropa deportiva como si fuera ropa convencional. El diseño sigue importándome, por supuesto. Quiero utilizar prendas que me gusten y con las que me sienta cómodo.
Pero ahora el orden cambió. Primero pienso en la actividad, después en el material, el ajuste y las condiciones en las que voy a utilizarla. Finalmente miro el diseño.
Porque después de probar diferentes prendas entendí algo bastante sencillo: la mejor ropa deportiva no necesariamente es la que más llama la atención en la tienda, sino la que deja de ser un problema cuando empieza el entrenamiento.
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