El subcampeonato de Colombia en el Mundial de tejo 2026 ha dejado perplejo a más de uno (al tratarse de un deporte que nació en el país) y el historial de las ediciones pasadas tampoco es alentador. El eterno “gracias guerreros”, que ya es sarcasmo a la hora de celebrar segundos lugares en el fútbol, también llegó al turmequé.
La historia demuestra que haber nacido en Colombia no es garantía para conquistar el trofeo, pues de las cuatro ediciones mundialistas que se han disputado de tejo en el país, ninguna se ha quedado en casa. En los cuatro Mundiales, los títulos han quedado en manos de Perú, Suiza e India, que ahora suma dos campeonatos consecutivos.
Así las cosas, mientras Colombia sigue siendo reconocida como la tierra del tejo, el trofeo mundial continúa resistiéndose. Para este 2026, la selección nacional volvió a estar cerca, pero India terminó llevándose la celebración en Bogotá.
La Embajada de India celebró nuevamente el resultado y destacó la defensa de su campeonato. “Nos enorgullece que la India haya resultado vencedora, revalidando su título en esta celebración internacional única del tejo”, señaló la representación diplomática en su cuenta oficial de X.
Sin embargo, hay que reconocer que el apoyo a este deporte que es comentado solo luego de la derrota, no ha sido el más apoyado y practicado, pese a su historia y legado.
El tejo, que se remonta al turmequé, nombre ancestral por los pueblos muiscas hace más de cinco siglos en territorios que hoy corresponden principalmente a Cundinamarca y Boyacá, estaba ligado a encuentros, intercambios y celebraciones.
Con el paso del tiempo, evolucionó hasta convertirse en el tejo moderno. En una partida, los jugadores lanzan sus tejos desde las canchas hacia el otro extremo y buscan acercarse al bocín para conseguir puntos y protagonizar las mejores jugadas.
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