Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Ago 31, 2026 - 5:55 pm
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Zorangie Ramírez Álvarez, una joven de 21 años residente en Restrepo, Valle del Cauca, ha vivido desde su nacimiento con parálisis cerebral, una condición que le impide caminar y le exige depender completamente de su madre, Martha Álvarez, para desplazarse y realizar cualquier actividad cotidiana. Recientemente, su vida y la de su familia cambiaron significativamente gracias a la entrega de una silla de ruedas, donada por la Fundación Arturo Calle y facilitada por la Brigada de Ingenieros de Desminado Humanitario del Ejército Nacional durante una jornada de asistencia humanitaria en la zona, según informó El Espectador.

Durante más de dos décadas, Martha ha sido el soporte incondicional de Zorangie, cargándola para bañarla, alimentarla y transportarla incluso cuando es necesario subir gradas o salir del hogar. Sin embargo, este esfuerzo físico constante terminó por pasarle factura: Martha relató que el peso y la exigencia de cuidar a su hija han ocasionado problemas de salud, como dolores en la espalda y las rodillas, y la han obligado a dedicarle todo su tiempo, lo que le impide acceder a un trabajo remunerado.

La ausencia de una silla de ruedas limitaba profundamente la movilidad de la joven, que apenas podía salir de casa o disfrutar de actividades simples como visitar un parque, pues cada desplazamiento dependía enteramente de la fortaleza y disposición de su madre. De acuerdo con El Espectador, esta situación generaba una rutina asfixiante para ambas, haciéndolas sentir recluidas en su domicilio y condicionando su calidad de vida.

La entrega de la nueva silla se realizó en el marco de una jornada más amplia organizada por el Ejército Nacional, que además de proveer elementos de primera necesidad a las familias afectadas por el terremoto del 10 de agosto, acompañó a Zorangie en su primer recorrido. Martha describió ese instante como un momento de “felicidad enorme”, destacando la alegría de su hija, quien con entusiasmo preguntaba si la silla era realmente para ella.

Aunque este nuevo elemento ha facilitado los desplazamientos de Zorangie y aliviado el esfuerzo físico de su madre, Martha aclaró que su hija sigue requiriendo asistencia para las tareas básicas como comer o bañarse. La llegada de la silla ha significado, para ambas, no solo comodidad, sino también un alivio ante el temor de caídas y una mejor calidad de vida, con la esperanza de disfrutar de mayor autonomía y bienestar.

¿Cómo impactó la entrega de una silla de ruedas en la vida de Zorangie Ramírez y su madre?

La entrega de la silla de ruedas representó un cambio sustancial en la vida diaria de Zorangie y Martha, pues les permitió enfrentar con mayor facilidad las labores de movilidad y redujo los riesgos de accidentes o lesiones para ambas, como lo relató Martha en la información recogida por El Espectador.

¿Qué tareas básicas sigue necesitando Zorangie aunque ya tiene silla de ruedas?

Pese a contar ahora con una silla de ruedas, Zorangie aún requiere apoyo constante para tareas como alimentarse, bañarse y realizar otras actividades diarias, debido a las limitaciones propias de la parálisis cerebral, según explicó su madre en el reportaje mencionado.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.


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