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Si usted ha visitado una plaza de mercado y se ha detenido en los estantes de verduras y legumbres, es probable que haya encontrado habichuelas y fríjoles, dos productos que en apariencia pueden diferenciarse, pero comparten una relación mucho más estrecha de la que se podría imaginar. Ambos pertenecen a la especie Phaseolus vulgaris, integrante de la familia Fabaceae, lo que significa que son, en esencia, el mismo vegetal, aunque se consumen en diferentes etapas de desarrollo de la planta, según el Jardín Botánico de Bogotá.
La principal diferencia radica en el momento de la cosecha. Las habichuelas corresponden a las vainas verdes y tiernas que se recogen cuando aún no han alcanzado su madurez completa. En este punto, se pueden comer prácticamente enteras, tras retirar los extremos y, en algunas variedades, las hebras laterales. Este alimento, por su textura suave y sabor delicado, suele prepararse cocido, al vapor, salteado o como ingrediente en sopas, guisos y ensaladas. En cambio, si se deja que la planta continúe su ciclo y se espera a que los granos en el interior de las vainas maduren por completo, estas semillas se pueden cosechar frescas o secas. Es en esa etapa posterior cuando se reconocen como fríjoles, los cuales presentan diversidad de formas, tamaños y colores.
Las denominaciones varían según la región. En Colombia es común distinguir las vainas verdes como habichuelas y los granos como fríjoles. Sin embargo, en otros países latinoamericanos, las habichuelas pueden llamarse ejotes, judías verdes, chauchas o vainitas, y a los fríjoles se les conoce como porotos, alubias o caraotas, según la tradición local.
El Jardín Botánico de Bogotá destaca el aporte nutricional de los fríjoles en la alimentación tradicional latinoamericana. Este alimento es fuente de fibra, ideal para favorecer la digestión y mantener estables los niveles de colesterol. Además, contiene minerales esenciales como calcio, hierro, zinc y fósforo, así como vitamina C, elementos fundamentales para funciones corporales como la formación de huesos y dientes o la protección antioxidante. Adicionalmente, a la planta se le atribuyen propiedades medicinales dentro del saber tradicional, como su efecto diurético, antidiabético y su uso en el manejo de afecciones como la hidropesía o el reumatismo. No obstante, el Jardín Botánico advierte que estos beneficios forman parte de los saberes populares y no sustituyen las recomendaciones médicas profesionales.
¿Cuál es la diferencia principal entre habichuelas y fríjoles según el Jardín Botánico de Bogotá?
La diferencia principal es que las habichuelas son las vainas verdes y tiernas recolectadas antes de que las semillas maduren, mientras que los fríjoles son los granos que se obtienen cuando la planta completa su ciclo y las semillas están desarrolladas, listos para consumirse frescos o secos.
¿Qué beneficios nutricionales aportan los fríjoles?
De acuerdo con el Jardín Botánico de Bogotá, los fríjoles ofrecen fibra, minerales como calcio, hierro, zinc y fósforo y vitamina C. Estos nutrientes ayudan a la digestión, contribuyen a la formación de huesos y dientes y aportan protección antioxidante.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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