El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
La burrata es uno de los quesos más apreciados dentro de la cocina italiana, reconocida por su textura suave y relleno cremoso. Su elaboración casera implica un proceso meticuloso que destaca tanto la tradición como el ingenio culinario. De acuerdo con El Espectador, para prepararla usted necesitará cuajo líquido o en pastilla (diluido en agua sin cloro según lo indique el empaque), ácido cítrico o jugo de limón, y leche entera. Es fundamental que esta leche sea pasteurizada, pero no ultrapasteurizada, ya que la leche UHT no cuaja adecuadamente, condición indispensable para lograr la consistencia deseada en el queso.
El proceso comienza calentando la leche a una temperatura específica de 40 °C, utilizando un termómetro de cocina para asegurar precisión. Al alcanzarla, se añade el ácido cítrico o el jugo de limón, mezclando bien y permitiendo reposar. Posteriormente, se integra el cuajo y se deja la leche quieta durante una hora. Este reposo genera la cuajada, que debe ser cortada cuidadosamente formando una cuadrícula con un cuchillo largo; tras este paso, se realiza un segundo reposo para favorecer la separación de los sólidos y líquidos.
La separación del suero es otro momento delicado. Para ello, la mezcla se calienta de nuevo a una temperatura controlada de 38 °C, revolviendo suavemente y luego colándola a través de un lienzo o colador fino para recoger la cuajada. Esta cuajada se trabajará en agua muy caliente y salada, lo que permite conferirle a la masa la elasticidad característica de la burrata. Es esencial contar con guantes que protejan del calor, ya que la masa se manipula mientras está a alta temperatura, estirándola y doblándola hasta que luzca brillante y elástica.
El toque final de la receta es la preparación de la stracciatella, el relleno cremoso que le da identidad a este queso. Esta se hace mezclando crema de leche con mozzarella deshilachada. Para formar cada burrata, se toma una porción de masa caliente, se aplana en discos y se coloca el relleno en el centro, cerrando luego los bordes hacia arriba, formando una pequeña bolsa. Finalmente, las burratas se enfrían y se conservan en el refrigerador, sumergidas en su suero o agua con sal, para mantener su frescura hasta por tres días, según indica El Espectador.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Cómo se mantiene fresca la burrata casera después de prepararla?
Para mantener fresca la burrata casera, El Espectador recomienda guardarla en el refrigerador, sumergida en un poco de su suero o en agua con sal. De este modo, su textura y sabor se conservan óptimos durante los siguientes dos o tres días posteriores a su preparación.
¿Por qué la leche ultrapasteurizada no sirve para hacer burrata casera?
La leche ultrapasteurizada (UHT) no es adecuada para la elaboración de burrata casera porque, debido a su tratamiento térmico, pierde las proteínas necesarias para cuajar apropiadamente. Según la información proporcionada por El Espectador, solo la leche entera pasteurizada, y no la UHT, permite lograr la textura y estructura características del queso burrata.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO