Escrito por:  Redacción Nación
Oct 7, 2026 - 3:39 pm

Así como hubo pánico en un trayecto de transporte urbano en Colombia, un viajero del trayecto LH543 operado por la aerolínea Lufthansa, el cual cubría la ruta Bogotá-Frankfurt, vivió intensos momentos de zozobra cuando otro ocupante intentó manipular los accesos del avión.

La emergencia motivó a varios usuarios y miembros del personal de cabina a intervenir rápidamente para controlar al sujeto e impedir que la situación escalara gravemente.

Michele Carlo Benedetto Cinque, ciudadano germano con raíces italianas y radicado en Colombia desde hace casi dos décadas, narró cómo enfrentó al individuo. 

Benedetto, quien posee formación militar en paracaidismo, afirmó en La FM que reaccionó pensando en salvaguardar la vida de aproximadamente 280 personas presentes a bordo.

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El testigo relató que, transcurrida una hora del despegue, observó a un masculino de entre 30 y 33 años desplazarse apresuradamente hacia la zona frontal de la aeronave.

Debido a su preparación táctica previa, dicha conducta levantó sus sospechas inmediatamente. “Algo está mal aquí”, pensó al ver al sospechoso avanzar rumbo al área reservada para la tripulación técnica.

Minutos después, escuchó a un auxiliar gritar en idioma alemán para evitar la acción peligrosa que el sujeto pretendía ejecutar. Al acercarse al sitio, vio al sujeto halando bruscamente la palanca de una puerta de la aeronave.

El individuo empujó al tripulante del vuelo que pretendía detenerlo, razón por la cual Benedetto actuó decididamente para contenerlo y someterlo en el pasillo.

“Yo pensé que iba a abrir la puerta, que habría descompresión en el avión y que era un peligro de muerte para mí y para todas las personas”, relató.

Pese a la captura inicial, el agresor logró zafarse de los agarres y corrió directo hacia el acceso ubicado en el costado opuesto del fuselaje.

Benedetto intervino nuevamente cuando la persona intentó accionar otra vez el mecanismo de apertura.

Durante el forcejeo, el ciudadano residente en Colombia percibió un estruendo que interpretó como una posible apertura, temiendo un evento de descompresión inmediata.

Finalmente, dos viajeros adicionales sumaron esfuerzos para inmovilizar al sujeto, mientras la tripulación empleó esposas y correas para amarrarlo a un asiento disponible.

Benedetto explicó que posteriormente conversó con el individuo, quien le confesó que su intención era quitarse la vida durante la travesía aérea.

Asimismo, inspeccionó con autorización previa los chats del teléfono móvil del hombre, hallando textos donde un allegado le pedía no cometer actos indebidos.

La aeronave voló durante ocho horas adicionales hasta aterrizar en Frankfurt, donde efectivos de la Policía alemana aguardaban el arribo del vuelo.

Aproximadamente seis oficiales ingresaron a la cabina, retiraron las amarras improvisadas y condujeron al sujeto esposado hacia el exterior.

Según las explicaciones entregadas por Benedetto, el pasajero habría sido remitido posteriormente a un centro asistencial de salud mental.

El implicado le habría comentado previamente que trabajaba como electricista y provenía de Neiva, aunque dichos datos dependen de la versión entregada en pleno vuelo.

El hombre que contuvo la emergencia agregó que la tripulación le solicitó permanecer junto al retenido debido al temor que causaba su inestable comportamiento.

Además, reveló que los aviadores le informaron sobre la activación de una alerta luminosa en la cabina referida al acceso 2L.

“Los pilotos me explicaron que realmente es físicamente muy imposible abrir esa puerta, porque el avión por dentro está más comprimido que por fuera”, señaló Benedetto.

De acuerdo con su testimonio, los comandantes le expresaron que pudo ocurrir una pequeña abertura que selló al instante por efecto de la presión atmosférica.

Benedetto descartó que el implicado estuviera bajo efectos visibles de alucinógenos, aclarando que emitía su percepción sin ser un profesional de la medicina.

“A mí la impresión era que el hombre realmente estaba loco”, manifestó al detallar la agresividad demostrada durante los forcejeos físicos vividos.

Aunque otros usuarios lo calificaron como un héroe, Benedetto rechazó los reconocimientos y justificó sus acciones como una simple obligación ante la emergencia.

“En ese momento era el deber”, sostuvo. Y agregó que durante las horas restantes pensó constantemente en sus diez hijos en Colombia y en la infancia presente en el viaje.

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