Aunque a Javier Ordóñez le apasionaba la Ingeniería Aeronáutica, “nunca encontró salida profesional en eso y nunca se pudo emplear”, de ahí que cambiara de profesión “tan radicalmente”, aseguró a El Espectador Eliana Garzón, excuñada de la víctima.

La mujer agregó que Ordóñez —al que habrían “molido” a golpes en el CAI de Villa Luzaún no se había graduado como abogado, pues le faltaba presentar un examen de inglés que su universidad pedía como requisito para darle el título. A pesar de esto, según su testimonio, el hombre contaba con una licencia provisional para ejercer su profesión.

En diálogo con Semana, Garzón describió a la víctima como una persona “alegre y colaboradora”:

“Siempre que nos reuníamos, Javier era el que hablaba y contaba los chistes. Contaba historias de lo que sea. Él hablaba desde las cosas más tontas, hasta las más difíciles, como la política y la economía”.

En esa entrevista, ella también recordó a Ordóñez como un hombre “muy servicial”, ya que cuando su padre (el de Garzón) tuvo graves complicaciones de salud, él siempre “estuvo ahí” para ayudarlo en lo que necesitara.

La revista indicó que si bien la víctima nació en Girardot, desde su infancia vivió con una tía en Bogotá, después de que su mamá se radicara en España, hace más de 30 años.

Sobre su vida amorosa, El Espectador señaló que el hombre —cuyo caso ya no será investigado por la Policíaestuvo casado durante 11 años con una mujer; fruto de ese matrimonio, nacieron sus dos hijos, de 15 y 11 años.

El diario capitalino añadió que el abogado, muerto por un presunto caso de abuso policial, se divorció hace 5 años y después empezó otra relación sentimental con una mujer con la que vivía en unión libre.

La excuñada de Ordóñez manifestó a ese medio que, en su opinión, la Policía “asesinó” al abogado. En esto coinciden sus familiares y amigos, uno de los cuales presenció la muerte del hombre y afirmó que los uniformados que lo redujeron una vez le robaron 600.000 pesos.