La decisión de la Procuraduría tiene que ver con los jóvenes que murieron, luego de sufrir graves heridas por un incendio en la estación de Policía de San Mateo, Soacha, donde había 11 personas detenidas.

Por ese caso, la entidad aseguró, en un comunicado, que ya “se ordenó una visita al expediente que inició el Departamento de Policía Cundinamarca”.

Asimismo, el órgano de control señaló que ordenará la práctica de pruebas, en las que se incluirá las declaraciones del concejal de Bogotá Diego Cancino, quien denunció y tildó la situación como “una masacre”.

De acuerdo con el relato de Cancino, los hechos sucedieron el 4 de septiembre en una estación de Policía de San Mateo, Soacha, cuando hubo una asonada por parte de jóvenes detenidos, que protestaban porque no les permitían a los familiares visitarlos.

Según el concejal, uno de los capturados incendió una cobija, y el fuego se propagó por la estación; los policías de la estación, dice el político, salieron del lugar y dejaron a los jóvenes en el fuego, mientras los familiares clamaban por ayuda.

Un joven murió ese mismo día y los otros ocho en los días siguientes por la gravedad de las quemaduras, de primer y segundo grado en hasta el 90 % de sus cuerpos, señaló el concejal, que mostró imágenes de personas sosteniendo fotos de las víctimas.

No obstante, la Policía aseguró que los agentes de Soacha sí intentaron ayudar a los detenidos y que en su momento se contó a los medios de comunicación del altercado que se vivió en la estación.

El coronel César Castro, comandante de la Policía de Cundinamarca, agregó en Blu Radio que no se informó de los muertos, porque las víctimas fallecieron posteriormente.

Ahora la Procuraduría busca establecer si los policías tuvieron responsabilidad en esta situación.