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El reciente anuncio del Gobierno Nacional sobre la intervención de la carretera que une a Necoclí con Arboletes, en el norte del Urabá antioqueño, vuelve a despertar una controversia que desde hace años pesa sobre este corredor vial: la constante promesa de millonarias inversiones, enfrentada con las denuncias persistentes sobre abandono y mala gestión de los recursos. El Ministerio de Transporte divulgó que ha iniciado las fases finales para adjudicar el contrato de intervención en el tramo Necoclí – Puerto Rey, así como en la variante Arboletes y la variante Mellitos. Esta obra, enmarcada en el programa Vías para la Paz, implica una inversión total de 133.382 millones de pesos.
Según lo explicado por el Ministerio, el proyecto comprende el mejoramiento de 5,88 kilómetros de carretera y la rehabilitación, junto con el mantenimiento, de 82,12 kilómetros adicionales. Se incluyen obras de señalización y atención de emergencias para buscar condiciones de seguridad apropiadas en uno de los ejes viales más vitales del Urabá. La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, aseguró que el contrato para la obra, por un valor de 118.582 millones, se formalizaría en el primer trimestre de 2026, estableciéndose su desarrollo mediante vigencias futuras hasta el año 2030. La interventoría, con un costo de 14.800 millones de pesos, se encuentra también en proceso de ser adjudicada.
No obstante, pese al anuncio oficial, el ambiente de desconfianza persiste en la región. Las comunidades y figuras políticas locales, como el diputado de Antioquia Camilo Calle, han reiterado que las inversiones comprometidas durante años raras veces se tradujeron en mejoras reales para la vía. Según Calle, el mal estado actual de la carretera se debe menos a factores ambientales y más al abandono estatal y la carencia crónica de mantenimiento. Afirmó que, a pesar de ser una “vía plana, seca y recta”, la carretera aparenta no haber recibido los recursos asignados.
Las inquietudes también se extienden a la falta de transparencia en el manejo de recursos. Por ejemplo, Calle denunció que recientemente se difundió la intervención de 35.000 millones, pero tras instalar vallas informativas por parte del Instituto Nacional de Vías (Invías), luego ocultaron dichas vallas y nunca se entregó un informe claro sobre la ejecución concreta del presupuesto.
La mala condición de la carretera afecta el día a día de comunidades que dependen de la pesca artesanal, el cultivo de plátano y la ganadería, pero también tiene consecuencias más allá del ámbito local. El corredor es esencial para el transporte entre Antioquia y Córdoba, además del turismo y la circulación de carga hacia la zona costera. A nivel estratégico, el futuro desarrollo portuario de Urabá, especialmente con proyectos como Puerto Antioquia, depende de rutas confiables para movilizar mercancías. Según explicó el diputado, si la vía sigue deteriorada, la competitividad y la utilidad de estos puertos se verá seriamente reducida.
En el historial de esta carretera figuran antecedentes de supervisión insuficiente sobre la aplicación de recursos públicos y graves indicios de corrupción, lo que ha impedido avances sustanciales pese a la sucesión de gobiernos responsables, incluidos los de Juan Manuel Santos e Iván Duque. Además, las frecuentes contingencias, como la caída de puentes relevantes sobre los ríos Mulatos y San Juan, han ocasionado parches y soluciones temporales frecuentemente.
Líderes comunitarios y políticos han manifestado que la intervención anunciada podría convertirse en una oportunidad significativa para la región, siempre y cuando se implementen mecanismos de control estrictos y una veeduría constante sobre la ejecución contractual. Han advertido que, de evidenciarse nuevas irregularidades, las denuncias se elevarán ante organismos de control como la Contraloría General de la República. No obstante, la respuesta oficial del Invías frente a estas denuncias aún no se ha conocido. Para las comunidades, la pregunta central sigue siendo si esta vez las inversiones anunciadas se reflejarán de manera tangible en la calidad de la vía, o si volverán a ser paliativos sin soluciones estructurales.
¿Por qué es importante la intervención en la vía Necoclí – Arboletes para el desarrollo portuario del Urabá antioqueño?
Esta pregunta cobra relevancia porque el estado de la carretera no solo afecta a las poblaciones locales en su movilidad diaria y acceso a oportunidades económicas, sino que también tiene un impacto directo sobre los megaproyectos portuarios propuestos en la región, como Puerto Antioquia. El transporte eficiente de mercancías desde estos puertos hacia el interior del país depende de la existencia de corredores viales en condiciones óptimas.
Si la carretera no logra ofrecer garantías de seguridad y conectividad, la competitividad de los nuevos terminales marítimos puede verse seriamente comprometida. Esto podría limitar la operación portuaria a cargas tradicionales, como la bananera, en lugar de convertirse en plataformas logísticas capaces de atraer y movilizar productos de y hacia otras regiones del país. Por tanto, la recuperación de esta vía se convierte en un factor clave para el desarrollo económico regional y nacional.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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