Durante una nueva audiencia en la tarde del miércoles se dieron a conocer nuevos detalles que se han recopilado con los videos, los testimonios y más datos sobre lo que ocurrió el 4 de septiembre del 2020, cuando once personas resultaron quemadas en un CAI de Soacha.

El hecho en el que nueve jóvenes murieron y dos más terminaron con heridas de gravedad en su cuerpo se presentó en una pequeña celda y aunque no se ha revelado cómo se originaron estos hechos, todo indica que no fueron los uniformados quienes iniciaron el incendio.

La muerte de estas personas ha generado conflicto entre diferentes políticos, pero los directamente implicados son los policías que estaban a cargo de este Comando de Atención Inmediata, pues dos de ellos serían judicializados porque no permitieron que los jóvenes salieran de la celda cuando esta se estaba prendiendo, según han expresado los familiares de los fallecidos.

Ahora, según las investigaciones de la Procuraduría, reveladas por El Tiempo, uno de los patrulleros se habría burlado de los detenidos en medio del incendio.

Este medio señala que uno de los sobrevivientes contó que “de un momento a otro la colchonetas se empezaron a prender” y aunque todos le pedían al uniformado que abriera la puerta él les respondió “pues quémense ahí”, y luego les “mostró las llaves”.

El policía al que hacen referencia es el patrullero Jorge Eliécer Suárez Orduz, quien estaba de turno en ese momento, pero no actuó a tiempo. Quien sí lo hizo fue otro agente que llegó cerca de cinco minutos después y, aunque no estaba de turno, tomó el control para sacar a los jóvenes de la celda y rosearlos con el gas de los extintores, aunque el dictamen asegura que uno de los fallecidos tenía gasolina en su cuerpo.

En total, según revela el informe de la Procuraduría, que tomó el caso desde noviembre, pasaron 12 minutos desde que la celda se incendió hasta que los heridos fueron trasladados a los centros de salud donde muchos murieron horas o días después.

El teniente César Augusto Martínez Fernández, la subteniente Aleida del Pilar González Quiroz, son los otros nombres vinculados a esta investigación porque ninguno de los dos, a pesar de conocer del incendio, dio la orden para abrir la celda y pode auxiliar a estas personas.

La celda, como muchas del país, medía al rededor de 7 metros cuadrados y tenía dos candados, situación que impedía que los detenidos se pudieran mover a algún lugar y evitar las llamas. “Era un horno humano”, fue una de las frases más impactantes en el pliego de cargas al que tuvo acceso El Tiempo.

Estos son los últimos videos revelados por ese medio de comunicación en el que, aparentemente, uno de los policías que llegó al lugar grabó cómo sacaron a las personas de las celdas: