En 2024, Grant Gail y su esposa iniciaron el sueño de adoptar a tres hermanos colombianos. Lo que prometía ser una historia de amor y reconstrucción familiar, terminó convertido en una pesadilla que casi termina en tragedia. En junio de 2026, lo que empezó como un intento por calmar un berrinche infantil en el balcón de su apartamento en Bogotá, desató una turba enfurecida que, basada en chismes, estuvo a punto de linchar al ciudadano estadounidense. En exclusiva con revista Semana, Gail relata cómo su vida cambió para siempre.
“Mi esposa y yo siempre hemos querido tener una familia numerosa”, recuerda Gail sobre el inicio de su proceso. Tras años de intentos fallidos en Estados Unidos, la pareja encontró en Colombia la oportunidad de adoptar a tres hermanos. Gail, gerente de una planta química, explica que se prepararon minuciosamente: “Pasamos múltiples verificaciones de antecedentes del FBI y, finalmente, en abril de 2026, recibimos la noticia de que el ICBF nos había aprobado”.
Sin embargo, el 14 de junio, un malentendido en el balcón del apartamento escaló rápidamente. Gail, aplicando técnicas de Intervención Relacional Basada en la Confianza (TBRI) que aprendió en sus cursos de adopción, intentaba calmar a su hijo del medio que estaba en medio de una rabieta. “De repente, una mujer empezó a gritar y a señalar, y unos hombres también gritaban”, relata en dicha entrevista. Lo que siguió fue una escena de pánico: “Cuando entré a la sala, había dos hombres tratando de abrir la puerta a la fuerza y gritándole a mi esposa que los dejara entrar, diciendo que querían llevarse a mi hijo”.
El miedo se apoderó de la familia cuando la policía intervino. “Sentí miedo cuando me sacaron a toda prisa, escoltado por la Policía, a través de la turba que esperaba y quería matarme. Quiero agradecer a la Policía por hacer un trabajo increíble y garantizar que se respetara el debido proceso”, confesó Gail en el citado medio. Durante el caos, incluso fue agredido: “Lo único que podía ver era el suelo y los pies de la gente mientras intentaban darme patadas en la cara”.
La situación escaló a niveles nacionales cuando el presidente Gustavo Petro se refirió al caso en redes sociales, tildando al estadounidense de “pedófilo de extrema derecha“. Al respecto, Gail fue contundente: “Es preocupante que el líder de una democracia moderna recurra a las redes sociales para decir algo tan descaradamente falso… Les diría a todos los que tienen el poder y usan una plataforma pública que la usen de manera responsable”.
A pesar del trauma, Gail destaca que la verdad salió a la luz gracias a la intervención de las autoridades y el testimonio de sus hijos, quienes aclararon lo sucedido. “Nuestro hijo del medio también explicó exactamente lo que había sucedido y por qué había estado en el balcón. Su testimonio fue muy claro”, afirma en la citada revista.
Hoy, la familia busca sanar. “Está feliz de estar con su familia definitiva y está lista para comenzar su nueva vida en Estados Unidos, pero también está enojada”, comenta sobre su hija mayor. A pesar de la violencia recibida, Gail asegura que el compromiso con sus hijos es inquebrantable: “Literalmente he puesto mi vida en riesgo por mis hijos y lo volvería a hacer sin dudarlo ni un segundo para asegurarme de que mis hijos puedan crecer con una familia sana y amorosa”. Finalmente, el padre adoptivo espera que Colombia sea recordada por sus hijos como un hogar, y no solo por el trágico evento que marcó su partida hacia una nueva vida.
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