El estremecedor testimonio volvió a poner en evidencia la crudeza de lo que ocurría en el antiguo Bronx de Bogotá. Óscar Rosas aseguró que fue obligado a cocinar carne humana mientras permanecía retenido por la organización criminal conocida como ‘Los Sayayines’.
(Vea también: “Un restaurante canibal”: escalofriantes detalles de chef que cocinó carne humana en Bogotá)
Según su relato, en el podcast de ‘Conducta delictiva’, afirmó que en ese lugar operaba una especie de “restaurante clandestino” donde se preparaban platos dirigidos a clientes específicos, incluidos extranjeros de origen japonés y tailandés, cercanos a la estructura criminal.
Uno de los detalles más impactantes tiene que ver con el valor de estas preparaciones. Rosas, quien se ganó el apodo de ‘Chef del diablo’, aseguró que los platos podían alcanzar un millón de pesos por 250 gramos de carne, precios elevados dentro de esa economía ilegal.
“Venía mucho japonés y tailandés. Valía un millón de pesos el plato de 250 gramos de carne”, indicó Rosas en la entrevista con el formato digital, la cual fue publicada el 17 de marzo.
De lo anterior, surge la hipótesis de que no se trataba solo de un acto de violencia extrema, sino también de un negocio ligado al poder y al control dentro del Bronx. Aunque las cifras variaban, el pago dependía del tipo de “servicio” y del perfil de quienes lo solicitaban.
“Todos los platos eran solo carne, no llevaban ni papa ni habichuela ni nada, eran marinadas. Pero el objetivo de la carne no era el emplatado, sino el espíritu que lo protegía a usted. No respetaban la muerte”, agregó Rosas.
El chef relató que todo ocurría en un túnel subterráneo, descrito como una antigua cañería donde apenas cabía una mesa de trabajo. Allí, bajo amenazas constantes, debía preparar alimentos con restos humanos. “Era un restaurante de caníbales”, afirmó, al explicar que la carne incluso se mezclaba con otros ingredientes para ocultar su origen.
De acuerdo con su testimonio, negarse a cumplir las órdenes no era una opción. En una de las ocasiones, tras intentar rechazar la preparación, fue amenazado directamente, por lo que debía cocinar y probar la comida o sería asesinado, según contó a ‘Los Informantes’ de Caracol Televisión.
Otro oscuro negocio que presenció chef del Bronx en el centro de Bogotá
Además de los hechos relacionados con la preparación de alimentos en condiciones extremas, Rosas aseguró que dentro de esa estructura criminal también operaba un tráfico de órganos, una práctica que, según su testimonio, hacía parte de las economías ilegales que sostenían el control del Bronx en el centro de Bogotá.
De acuerdo con su relato, esta actividad se desarrollaba de manera paralela a otros delitos y estaría dirigida a clientes específicos, lo que evidencia el nivel de organización que alcanzaron estas redes. El exchef explicó que la zona funcionaba como un enclave donde distintas prácticas ilícitas coexistían, bajo el dominio de grupos que ejercían control total sobre las personas retenidas en el lugar.
Aunque no entregó detalles técnicos sobre cómo se llevaban a cabo estos procedimientos, sí insistió en que el tráfico de órganos era una realidad dentro de ese entorno, sumándose a otras dinámicas criminales que durante años fueron denunciadas y, en muchos casos, consideradas rumores hasta la intervención oficial de las autoridades en 2016.
Este señalamiento refuerza la imagen del Bronx como un epicentro de múltiples economías ilegales, donde la violencia, la explotación y el control territorial permitieron el desarrollo de actividades clandestinas de alta gravedad.
Hoy, el exchef asegura que logró rehacer su vida y trabaja en procesos de rehabilitación para personas con adicciones, mientras su historia sigue generando impacto por la dimensión de los hechos que describe y por lo que revela sobre uno de los capítulos más oscuros de Bogotá.
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