El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...
En la noche del jueves, el departamento del Caquetá fue escenario de una marcada alteración del orden público, producto de dos ataques registrados en diferentes localidades casi de manera simultánea. Según información oficial de la Gobernación de Caquetá y reseñado por El Colombiano, el primer episodio sucedió en el centro poblado de Río Negro, jurisdicción del municipio de Puerto Rico, cuando la estación de Policía fue blanco de un hostigamiento armado. Las primeras investigaciones señalan que los responsables de este acto serían integrantes de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), un grupo armado ilegal que continúa operando en la región, pese a los esfuerzos del Estado por reducir su accionar.
El ataque, que se produjo alrededor de las 11:00 p.m., motivó un intercambio de disparos y dejó como saldo a dos miembros de la Policía lesionados. El patrullero Carlos Lozano resultó herido en el tórax izquierdo, mientras que el patrullero José Delgado recibió una lesión en el hombro izquierdo. Ambos uniformados están siendo atendidos por personal médico, y los reportes preliminares indican que su estado de salud es estable y se encuentran fuera de peligro. Estos acontecimientos han encendido las alarmas entre la fuerza pública y la comunidad local, que permanece atenta ante el recrudecimiento de la violencia en el territorio.
Casi de manera paralela al hostigamiento en Puerto Rico, en Florencia, capital del departamento, se reportó la detonación de un artefacto explosivo de bajo poder frente a una vivienda del barrio El Cunduy. Aunque la explosión no dejó víctimas mortales ni heridos, la onda expansiva sacudió las ventanas de las viviendas cercanas y generó un fuerte temor entre los residentes de la zona. Las autoridades han anunciado el inicio de investigaciones para establecer posibles conexiones entre este hecho y las recientes denuncias ciudadanas sobre extorsiones que afectan a comerciantes y habitantes de Florencia.
La gravedad de estos hechos fue confirmada por la Gobernación de Caquetá mediante sus canales oficiales, reafirmando el respaldo tanto a los integrantes de la Policía como a los habitantes de Río Negro. El gobernador Luis Francisco Ruiz Aguilar expresó públicamente su solidaridad, calificando a los responsables como organizaciones terroristas y pidiendo protección divina para las familias y los efectivos policiales implicados.
En respuesta a estos atentados, las autoridades locales han intensificado los operativos de búsqueda para identificar y capturar a los autores materiales. Paralelamente, se están desarrollando verificaciones que permitan determinar si existe una relación directa entre el hostigamiento armado en Río Negro y la explosión ocurrida en Florencia. Este refuerzo de la seguridad representa un esfuerzo coordinado para devolver la calma a una comunidad que ha visto amenazada su tranquilidad por el accionar de grupos armados ilegales, cuyos objetivos incluyen tanto a la institucionalidad como a la población civil.
¿Cuál es el impacto de la violencia de grupos armados en la vida cotidiana de las comunidades locales?
La pregunta surge ante la realidad que enfrentan los habitantes de territorios como Caquetá, donde los ataques armados y las intimidaciones afectan directamente la sensación de seguridad, la movilidad y las actividades económicas. Los episodios recientes narrados por El Colombiano ilustran no solo el riesgo que corre la fuerza pública al afrontar este tipo de hostigamientos, sino también la incertidumbre y el temor que se apodera de la ciudadanía ante el auge de hechos violentos y las consecuentes medidas de seguridad.
En estos contextos, la comunidad debe adaptarse a nuevas rutinas, muchas veces restringiendo horarios o limitando desplazamientos por miedo a posibles ataques o retaliaciones. Además, la presencia de grupos ilegales y la amenaza de actos como la extorsión inciden negativamente en el desarrollo local y el ánimo social, comprometiendo la convivencia y el futuro de quienes viven en estas zonas.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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