El Diario es un medio que brinda la más completa información de lo que pasa en Risaralda y su capital Pereira, así como en Colombia y el mundo.
La tranquilidad de Ocaña, ciudad ubicada en el departamento de Norte de Santander, se vio abruptamente alterada durante la madrugada del sábado 7 de febrero tras una agresión violenta contra el Batallón de Infantería Liviana N.° 15, General Francisco de Paula Santander. Según reportó El Diario, la detonación de explosivos conmocionó a la población y generó un ambiente de tensión alrededor del complejo militar, situado en una zona históricamente marcada por el conflicto armado.
De acuerdo con la información brindada por fuentes oficiales, el ataque no cobró vidas humanas, pero dos soldados del Ejército Nacional resultaron heridos debido a las esquirlas ocasionadas por el estallido. Los uniformados afectados recibieron atención médica inmediata y fueron trasladados a un centro asistencial, mientras que la base militar sufrió daños materiales considerables.
Las indagaciones preliminares indican que los responsables del atentado habrían lanzado los explosivos desde un vehículo en movimiento, táctica empleada en diversas ocasiones en zonas con presencia de grupos armados ilegales. Las autoridades han señalado directamente al Frente Carlos Armando Cacua Guerrero, perteneciente al Ejército de Liberación Nacional (ELN), como presuntos autores de la acción. Este ataque es interpretado como una represalia por las recientes operaciones militares realizadas en la región del Catatumbo, con énfasis en el municipio de Tibú, donde las fuerzas del Estado han intensificado su presencia.
En respuesta a la agresión, unidades del Ejército Nacional actuaron de forma inmediata, logrando la neutralización de uno de los presuntos responsables y la captura de otro individuo vinculado a la planeación y ejecución del atentado, según la misma fuente oficial. La institución militar condenó enérgicamente los hechos, argumentando que este tipo de acciones representan una amenaza directa para la población civil y constituyen una violación a las normativas del Derecho Internacional Humanitario, diseñadas para mitigar el impacto del conflicto armado sobre las personas no combatientes.
Paralelamente, el grupo antiexplosivos MARTE se mantiene en el área para revisar cualquier indicio de la presencia de artefactos adicionales que puedan representar un nuevo riesgo. Las labores de inspección buscan garantizar tanto la seguridad de los habitantes como la integridad de las instalaciones militares. El Ejército reiteró su compromiso de mantener el control sobre la zona y continuar con operativos orientados a contrarrestar la acción de grupos armados ilegales en Norte de Santander, un territorio que ha sido foco de violencia recurrente y donde la seguridad de la población civil sigue siendo una prioridad para las autoridades.
¿Qué función tiene el Derecho Internacional Humanitario en este tipo de incidentes?
El Derecho Internacional Humanitario (DIH) establece un conjunto de normas cuyo propósito es limitar los efectos de los conflictos armados sobre las personas que no participan directamente en las hostilidades, conocidas como población civil, así como proteger a quienes han dejado de combatir. En ataques como el ocurrido en el batallón de Ocaña, estas normas prohíben explícitamente acciones que pongan en peligro a no combatientes o utilicen métodos que generen sufrimiento innecesario.
La relevancia del DIH radica en que otorga un marco jurídico para investigar, juzgar y sancionar hechos violentos que excedan los límites permitidos por la ley en contextos de guerra o conflicto armado interno. Por ello, cuando las autoridades denuncian que se ha vulnerado el DIH, buscan enfatizar la gravedad del hecho y la responsabilidad que tienen los actores armados de respetar estos principios, independientemente de sus reivindicaciones políticas o militares.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO