Y no solo serán muñecas, sino muñecos y modelos transexuales, con genitales casi idénticos a los humanos en tamaño, apariencia, funcionalidad y temperatura, informa el diario británico Metro.

Por ahora, el fabricante que más se destaca en este campo es el californiano RealDoll, cuyo presidente y fundador comenzó como escultor de cuerpos artificiales flexibles y con partes móviles: “Una persona me preguntó si servían para tener sexo con ellas, a lo que yo respondí que era solo arte, aunque después revalué el tema y decidí que sí era posible hacerlas más sexuales”, dice Matt McMullen, el director de la fábrica, citado por The Sun.

Y no solo se trata del realismo de las muñecas, sino que es posible imprimirle niveles de personalización a cada uno, según los gustos del cliente, como hacerlas más altas o bajitas, de diferentes tonos de piel, voz, color y textura del pelo y hasta habilidades especiales, como jugar ajedrez, como se aprecia en un video en YouTube en la que una periodista entrevista a McMullen y a un cliente potencial.

En el video, el cliente interactúa con la robot en una conversación, en la que a veces las respuestas son demasiado robóticas, pero que también sorprenden por su naturalidad, como cuando John, el cliente, le pregunta a la muñeca (de nombre Melody) que si quiere ser su novia: “Pensé que jamás lo ibas a preguntar”, le responde con gracia y picardía.

Según McMullen, quien opina que tener una muñeca acompañante no tiene nada de malo, la idea es que las personas desarrollen un cierto vínculo afectivo con sus muñecas, no solo por su apariencia, sino por ‘la personalidad’ de cada una, ya que la inteligencia artificial permite que los juguetes tengan su propio comportamiento, destaca el Coventry Telegraph.

El siguiente video muestra cómo se fabrican estos robots: