Ene 8, 2026 - 8:59 am

Casarse con un ciudadano estadounidense ya no representa una garantía automática para obtener la ‘green card’ en Estados Unidos, un escenario que se ha reforzado con las políticas migratorias impulsadas durante el gobierno de Donald Trump. Las autoridades migratorias han incrementado los controles sobre los matrimonios binacionales, especialmente aquellos en los que la pareja no convive bajo el mismo techo, una situación que ahora despierta mayores sospechas en los procesos de residencia permanente.

Pareja casándose / Freepik
Pareja casándose / Freepik

De acuerdo con lineamientos recientes del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), se examinará con mayor detenimiento a las parejas que, a pesar de estar casadas, viven separadas, ya que para las autoridades estadounidenses puede parecer un mecanismo para obtener beneficios migratorios.

Este tipo de casos suelen ser objeto de entrevistas más extensas, solicitudes adicionales de pruebas y verificaciones cruzadas que buscan determinar si la relación es genuina o si fue contraída con fines exclusivamente migratorios.

Kevin J. Stewart, abogado especializado en inmigración, explicó que el endurecimiento de estas revisiones responde a medidas adoptadas durante la presidencia de Donald Trump, orientadas a reforzar el control sobre los procesos de residencia. “Si bien todas las solicitudes de residencia permanente se enfrentan ahora a un mayor escrutinio, la cohabitación siempre ha sido uno de los factores más importantes para demostrar la autenticidad de un matrimonio”, señaló el profesional en la revista Newsweek. Según el experto, la falta de convivencia puede convertirse en un punto crítico durante la evaluación del caso.

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Este panorama ha causado cambios significativos para las parejas binacionales, que ahora deben preparar con mayor cuidado su solicitud ante el USCIS, aportando documentos, testimonios y pruebas que respalden la legitimidad de su relación. Así, el matrimonio con un ciudadano estadounidense dejó de ser un trámite sencillo y se transformó en un proceso más riguroso, en el que demostrar la vida en común y la estabilidad de la pareja resulta determinante para avanzar hacia la residencia legal en ese país.

¿Cómo obtener la ‘green card’ por medio del matrimonio?

Las leyes de inmigración de Estados Unidos contemplan la posibilidad de que un ciudadano estadounidense solicite la residencia permanente (‘green card’) para su pareja extranjera a través del matrimonio. Uno de los mecanismos más utilizados es la visa de prometido(a) K-1, que permite al ciudadano presentar una petición formal ante las autoridades migratorias para que su pareja viaje al país con fines matrimoniales. Este trámite se inicia con la presentación del Formulario I-129F, Petición de Prometido(a) Extranjero, documento con el que se busca demostrar la relación y la intención real de contraer matrimonio.

Una vez aprobada la solicitud, el prometido o prometida extranjera puede ingresar a Estados Unidos bajo la condición de no inmigrante K-1, un estatus temporal que tiene requisitos y plazos específicos establecidos por la ley migratoria vigente.

Tras el ingreso a Estados Unidos con una visa K-1, la normativa establece que el matrimonio debe celebrarse dentro de un plazo máximo de 90 días contados a partir de la admisión al país. Este matrimonio debe ser genuino y realizarse exclusivamente con el ciudadano estadounidense que presentó la petición inicial ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS). El cumplimiento de este requisito es fundamental, ya que la visa K-1 no permite cambiar de peticionario ni extender el tiempo para casarse. En caso de no contraer matrimonio dentro del periodo establecido, la persona extranjera quedaría en una situación migratoria irregular.

Las autoridades evalúan que la relación no sea fraudulenta y que el matrimonio no tenga como único propósito obtener beneficios migratorios, por lo que la documentación y el historial del vínculo son elementos clave en el proceso.

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