Bogotá cuenta con un espacio de información muy completo donde la ciudadanía, residentes y extranjeros pueden consultar la información que les interesa sobre Bogotá, su historia, sus localidades, la gestión y principales noticias de la Administración Distrital.
En Bogotá, la atención a la población migrante se ha fortalecido de manera significativa durante la administración del alcalde Carlos Fernando Galán, con un enfoque particular en la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, grupos que suelen estar más expuestos a situaciones de pobreza, exclusión y vulnerabilidad social. Según reportes de la Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS), durante este periodo se han brindado servicios a 97.913 migrantes, abarcando una atención integral que prioriza especialmente a los menores de edad. Estos esfuerzos buscan mitigar los riesgos inherentes a la migración, donde la situación económica y social representa un desafío tanto para quienes llegan a la ciudad como para la institucionalidad local.
En el periodo entre enero y noviembre de 2025, el SDIS atendió a 85.134 migrantes; el 46% de estas personas se encuentran en condición de pobreza monetaria, reflejando la magnitud del desafío. Destacan programas y servicios como los Centros Amar, que durante los primeros 11 meses de 2025 ofrecieron atención a 1.200 niñas, niños y adolescentes pertenecientes a flujos migratorios, con el fin de prevenir y reducir el trabajo infantil. De manera complementaria, el centro Abrazar, situado en el barrio Las Cruces, localidad de Santa Fe, atendió a 1.613 menores y personas gestantes migrantes que enfrentan riesgos de vulneración de derechos y requieren apoyo, tanto para quienes desean quedarse en Bogotá como para quienes están en tránsito.
En palabras de Roberto Angulo, secretario de Integración Social, se ha mantenido una política de puertas abiertas y la flexibilización de servicios, adaptando la atención a las particularidades de la población migrante, especialmente la venezolana. Angulo enfatizó la importancia de estrategias como la oferta de jardines infantiles para 1.800 niños de primera infancia, la estrategia de Ingreso Mínimo Garantizado (IMG)—de la que se han beneficiado 23.712 menores—y la atención en jardines y comedores comunitarios, donde en 136 unidades de este tipo se atendió a 1.001 niñas, niños y adolescentes migrantes.
Estas acciones tienen un rostro humano en casos como el de Lucybel del Carmen Bastidas Martínez, migrante que, al llegar a Bogotá con sus dos hijos de dos años, pudo recurrir al centro Abrazar mientras encontraba estabilidad laboral. La estrategia de incluir a la familia y brindar espacios seguros para la niñez resalta el enfoque integral de los esfuerzos del distrito.
La Secretaría también ofrece otros servicios complementarios: integración social y garantía de derechos, atención en Centros de Desarrollo Comunitario, programas de arte y prevención, transferencias para personas con discapacidad, atención específica para adolescentes en situación de riesgo y casas de juventud, entre otros. En total, estos recursos buscan abordar las múltiples dimensiones de la migración y su impacto en la infancia.
Adicionalmente, la llamada “ventanilla única” representa una innovación digital centralizando los accesos a servicios sociales distritales. Esta plataforma permite coordinar la gestión de procesos de focalización, atención y seguimiento de manera más eficiente, con un abordaje tanto individual como familiar, armonizando la información de distintas fuentes administrativas y facilitando el acceso para los usuarios migrantes.
El compromiso de Bogotá con la atención al migrante y la garantía de derechos para la niñez migrante se expresa en la constante adaptación de la oferta institucional y la búsqueda de soluciones innovadoras que agrupan tanto asistencia directa como acceso facilitado a servicios complejos.
¿Cuáles son los principales retos en la garantía de derechos de la niñez migrante en Bogotá?
Esta pregunta es fundamental para comprender el contexto en que se desarrolla la política de atención a la población migrante, especialmente de menores de edad, en la capital. Bogotá, por su tamaño y diversidad, recibe año tras año flujos migratorios que exigen respuestas rápidas y articuladas de las instituciones responsables de la protección de los derechos humanos.
Profundizar en los retos permite señalar aspectos como el acceso a servicios básicos, la integración social y educativa, y la reducción de condiciones de riesgo. Analizar estos desafíos puede revelar oportunidades para mejorar el alcance de los programas y fortalecer la inclusión de los menores migrantes en la sociedad capitalina, asegurando su bienestar y ejercicio pleno de derechos.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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