La llegada de gobiernos afines ideológicamente marca un punto de inflexión para la geopolítica sudamericana. Con las administraciones del presidente electo Abelardo De La Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú, ambos países se encaminan hacia la plena normalización de sus relaciones diplomáticas, poniendo fin a un período de cuatro años caracterizado por la ausencia de embajadores y un constante estado de tensión institucional.
Ante la inminente transición en la Casa de Nariño —a tan solo 10 días de que concluya el mandato de Gustavo Petro—, una comitiva del equipo del presidente electo encabezada por el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, viajó a Lima para asistir a la ceremonia de investidura de Fujimori y dar el primer paso formal hacia la reconciliación bilateral.
“Colombia y Perú abren una nueva etapa de cooperación”, afirmó Restrepo tras sostener un encuentro con el vicepresidente peruano, Luis Garraleta, donde acordaron reactivar de inmediato la agenda común para fortalecer la integración energética, el intercambio comercial y el restablecimiento del nivel diplomático mediante el nombramiento mutuo de embajadores.
Las cifras respaldan la necesidad de dinamizar el vínculo económico. Según datos del Observatorio de Complejidad Económica (OEC), Colombia mantiene un superávit comercial favorable de 249 millones de dólares con Perú, producto de exportaciones que alcanzan los 1.170 millones —lideradas por perfumería, cosméticos y plásticos— frente a importaciones valoradas en 920 millones de dólares, destacándose artículos de cobre y textiles.
Durante la visita oficial, a la que acudieron representantes de los principales aliados regionales como Chile, Paraguay, Argentina y Ecuador, se fijó como meta prioritaria reactivar el gabinete binacional y robustecer los mecanismos de la Comunidad Andina (CAN).
Más allá del intercambio comercial, los analistas prevén un cambio drástico en materia de seguridad y defensa. Paula Ruíz, docente de la Universidad Externado de Colombia, señala que la coincidencia en enfoques de mano dura frente al delito y el narcotráfico alineará a Bogotá y Lima con estrategias internacionales de control estricto. “Ambos son unos defensores del mano dura en términos de combatir la delincuencia y el narcotráfico. En eso van muy alineados con la postura de Donald Trump y el Escudo de las Américas”, apuntó, anticipando una mayor cooperación en inteligencia militar y policial en las zonas limítrofes.
Uno de los expedientes espinosos que heredará la nueva administración será la disputa en torno a la soberanía de la isla Santa Rosa. Aunque a finales de 2025 se reactivó la Comisión Mixta Permanente de Inspección de la Frontera (Comperif) para mitigar tensiones derivadas de los cambios en el curso del río Amazonas —los cuales generan preocupación en Bogotá sobre la navegabilidad y conectividad de Leticia—, las conversaciones no zanjaron el fondo del diferendo territorial defendido por Lima bajo el Tratado Salomón-Lozano de 1929.
No obstante, se espera que el nuevo clima de sintonía política entre De La Espriella y Fujimori permita manejar el diferendo fluvial bajo canales diplomáticos fluidos, consolidando una alianza estratégica llamada a redefinir el equilibrio regional en el sur del continente.
¿Cuánto va a ganar Abelardo de la Espriella como presidente?
Este es el salario que tendrán Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo como presidente y vicepresidente de Colombia, respectivamente, luego de que fueran elegidos en las elecciones de este 21 de junio.
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