El menor entró corriendo a la cancha mientras los jugadores estaban saludando al público y cuando llegó a donde estaba el arquero David Ospina le pidió que le firmara su camiseta.

Frente a esta situación, el guardameta accedió a la solicitud de su pequeño fanático y le dio su autógrafo, pese a que un agente de seguridad quería llevárselo.

Sin embargo, después de que el niño logró tener el recuerdo de Ospina estampado en su camiseta, el guarda lo retiró sin ningún tipo de agresión.

A continuación, la particular escena: