Las tres salas del monumental National Art Center de Tokio desvelan su particular estilo, desde las túnicas tatuadas hasta los plisados exuberantes de la célebre colección ‘Pleats please'(“Pliegues, por favor”), pasando por los vestidos con cuadros geométricos.

Todos ellas, piezas que ofrecen una segunda piel, que liberan el cuerpo y quieren llegar al mayor número de personas posible, según su creador, de 77 años.

Su historia empezó en mayo de 1968, en París, donde Miyake, de 30 años, que llevaba tres en la capital francesa estudiando alta costura, descubrió la revuelta de la juventud.

Eso cambió completamente su visión”, explica a la AFP Midori Kitamura, presidenta del Miyake Design Studio, en la entrada de museo, que espera alcanzar los 100.000 visitantes hasta el cierre de la exposición, el 13 de junio.

Fue un choque ver a esos jóvenes luchar con tanta energía para tener más libertad. A partir de ese momento quiso crear ropa para todo el mundo”, explica.

El resultado fueron vestidos cómodos, fáciles de llevar, transportar y mantener, piezas “únicas” cuyo objetivo era “facilitar la vida de las mujeres”.

Desde que creó su estudio en 1970 y organizó su primer desfile en París en 1973 “intenta revolucionar las convenciones”, según Kitamura. “Issey Miyake no compra el tejido donde lo compran los creadores, lo fabrican partiendo de cero”.

Frente a la luz de los podios, el creador prefiere el relativo anonimato de su laboratorio, donde trabajan juntos investigadores jóvenes y profesionales experimentados, algunos de los cuales llevan con él más de 40 años.

Su misión es reinventar materiales tradicionales, explorar nuevos tejidos, imaginar tecnologías innovadoras, un trabajo de décadas que busca apariencias sorprendentes, entre movimiento y escultura.

El hilo conductor de la exposición es la creación de piezas a través de un único trozo de tela, en lo que Kitamura describe como “una búsqueda creativa y ética”.