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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     May 29, 2026 - 7:45 am

La cuenta regresiva para las elecciones presidenciales de este 31 de mayo de 2026 tiene al país en un estado de máxima expectativa política. Mientras las campañas queman sus últimos cartuchos en las plazas públicas y los ciudadanos revisan los tarjetones, surge una duda jurídica que, aunque parece de película, está plenamente contemplada en la Constitución: ¿qué sucedería en el hipotético caso de un empate milimétrico en la votación de la primera vuelta?

De acuerdo con la Registraduría Nacional del Estado Civil y el artículo 190 de la Constitución Política de Colombia, el panorama varía según el orden de los candidatos. Si el empate se registra en el primer lugar entre dos aspirantes, la solución es inmediata y lógica de cara al calendario electoral.

En este escenario, ambos candidatos pasarían directamente a competir en la segunda vuelta, programada tres semanas después, ya que la ley exige que a esa instancia solo clasifiquen las dos mayores votaciones. Al estar igualados, los demás competidores quedarían eliminados automáticamente de la contienda.

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Qué pasa si hay empate en el segundo puesto en las elecciones 

El verdadero “chicharrón” jurídico e institucional se presentaría si el empate ocurre en el segundo puesto del tarjetón. Imaginemos un escenario donde un candidato gana cómodamente la primera vuelta, pero otros dos aspirantes empatan con la misma cantidad exacta de votos en la puja por el segundo cupo. Ante esta situación, las autoridades electorales no pueden recurrir al azar, tirar una moneda o implementar un sorteo en una urna.

La normativa colombiana estipula que la Registraduría debe realizar un proceso minucioso de escrutinio municipal, departamental y nacional para verificar cada mesa de votación de manera detallada. Si tras revisar hasta el último sufragio persiste la igualdad absoluta, el Consejo Nacional Electoral (CNE) es el encargado de declarar oficialmente el empate basándose en las actas de votación vigentes.

En este caso excepcional, la ley determina que se debe realizar una nueva votación limitada únicamente para definir ese segundo cupo, retrasando el cronograma electoral general. Aunque la logística de la Registraduría está diseñada para mitigar errores y procesar millones de sufragios con rapidez a través del preconteo, el sistema de escrutinios finales es el único que tiene el poder legal para destrabar un empate y garantizar la transparencia democrática en las urnas este domingo.

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